
¿Quién dijo que los estudios de ingeniería eran aburridos? Desde luego, a tres jóvenes en Bhopal, India, les sobraba tiempo libre y ganas de echarse unas risas… a costa del pánico ajeno. Y claro, la bromita les salió más cara que un máster en sustos, por no hablar de las explicaciones a la policía y a sus padres.
La escena, digna de una película de serie B con tintes de comedia negra, se desarrolló una noche de martes, cuando la Hoshangabad Road de Bhopal se convirtió en el escenario de una aparición ‘sobrenatural’. Nuestros protagonistas, ni cortos ni perezosos, se enfundaron unas sábanas blancas y se plantaron en mitad de la carretera, listos para emular a Casper, pero con intenciones algo más… gamberras. Su objetivo: asustar a todo conductor que osara pasar por allí. Y vaya si lo consiguieron.
El plan funcionó a las mil maravillas, al menos al principio. Gritos, frenazos y algún que otro corazón desbocado fueron la recompensa para estos «artistas del terror». Pero como suele pasar, el humor de unos es el quebradero de cabeza de otros. Un conductor, con más sentido común (o menos ganas de aguantar chorradas a altas horas de la noche), decidió que ya era suficiente y descolgó el teléfono para llamar a la policía.
En un abrir y cerrar de ojos, la brigada de Misrod, liderada por el intrépido MS Rajput, estaba en el lugar de los hechos. No sabemos si con linternas o detectores de ectoplasma, pero lo cierto es que no tardaron en desenmascarar a nuestros ‘fantasmas’. Y sorpresa, sorpresa: no eran espíritus errantes, sino tres jovenzuelos estudiantes del Oriental Institute of Science and Technology. Seguramente, su rendimiento en física cuántica era mejor que su juicio para las bromas.
La broma terminó donde suelen acabar las bromas de mal gusto y con implicaciones viales: en la comisaría. Los muchachos fueron arrestados y se les imputó un cargo bajo la sección 290 del Código Penal Indio, que básicamente condena las ‘molestias públicas’. Sí, hacer el fantasma en la carretera entra en esa categoría, y el «solo por diversión» no suele ser una defensa muy sólida ante la ley. Según el inspector Rajput, fueron ‘fichados’ por alterar el orden público y, tras el papeleo pertinente, fueron liberados. Eso sí, no sin antes pasar por el bochorno de que sus padres fuesen informados de las andanzas nocturnas de sus retoños y, presumiblemente, una bronca de las que hacen historia.
¿La razón de tan estrambótica idea? «Solo por diversión», según confesaron. Un clásico. Imaginamos que la diversión se transformó en un escalofrío bastante real cuando vieron las esposas y la cara de pocos amigos de los agentes. Moraleja de la historia: si quieres ser un fantasma, mejor en Halloween y en tu casa, no en la autovía y con la policía detrás. A veces, la originalidad sale cara… y acaba con fichaje policial.
