Prepárate para hacerle un ‘reset’ a tus ojos, porque lo que vas a ver desafía la lógica. ¿Ves esas imágenes? Parecen fotografías en blanco y negro de una calidad espectacular, ¿verdad? Pues agarra asiento, porque no hay ni una sola cámara involucrada. Todo es fruto de la mano, el pulso y el talento descomunal de Kei Meguro, una artista japonesa afincada en Nueva York.
A primera vista, es fácil caer en la trampa. Piensas: ‘Bonito retrato, qué buena luz’. Pero entonces te acercas, entrecierras los ojos y tu cerebro entra en modo ‘error 404’. ¡Son dibujos! Y no unos dibujos cualquiera. Estamos hablando de un nivel de hiperrealismo que roza la brujería. Kei utiliza algo tan mundano como un portaminas para crear obras que capturan la esencia misma de la realidad.
El dominio que tiene de las texturas es para alucinar. Es capaz de dibujar el brillo de un pelo, la suavidad de la piel, los pliegues de una camisa o la trama de un tejido de punto con una precisión que ya querrían para sí muchos objetivos fotográficos. Cada detalle está ahí, meticulosamente trazado con grafito. Mientras la mayoría usamos un lápiz para la lista de la compra o para hacer garabatos mientras hablamos por teléfono, ella lo convierte en una herramienta para fabricar realidad.
Como es de esperar, este superpoder artístico no ha pasado desapercibido. Kei Meguro, que lleva dibujando desde que era una niña, ha convertido su pasión en una carrera de éxito, colaborando con gigantes de la talla de Chanel, Christian Dior, Sony o Lancôme. Vamos, que su arte no solo se admira en galerías o en su popular cuenta de Instagram, sino que también viste las campañas de las marcas más exclusivas del mundo. Así que la próxima vez que veas una foto que parece demasiado perfecta, duda un poco, que a lo mejor es un dibujo de Kei.




