Un hombre intentó devolver a su finca a un emú escapado en Salcombe, Devon. Lo tuvo en el suelo unos 20 segundos, hasta que el ave lo tumbó de un cabezazo…
Un emú escapado de una finca de Salcombe, en el condado inglés de Devon, forcejeó al menos 20 segundos con el hombre que intentaba devolverlo a casa en mitad de una carretera rural, lo tumbó de un cabezazo y después volvió solo, por su propio pie, a la finca de la que se había escapado. Todo quedó grabado en vídeo.
La escena ocurrió el 9 de septiembre y la grabó James Barker, un conductor de 46 años que pasaba por allí. Su mujer, Ro Barker, subió el vídeo a redes y ya supera los dos millones de visualizaciones.
¿Qué pasa exactamente en el vídeo del emú de Salcombe?
Al principio parece que gana el humano: consigue tirar al ave al suelo y sujetarla mientras grita «emu down, emu down!» («¡emú abajo, emú abajo!»). Pero el emú no se da por vencido. Se resiste hasta que le suelta un cabezazo que manda al hombre al asfalto.
Lo mejor llega después: el pájaro regresa a la verja de la finca y entra solo, mientras una alpaca observa toda la pelea desde la entrada. «It’s not something you see every day!» («¡No es algo que se vea todos los días!»), resumió Barker, que lo grabó porque, si no, nadie le habría creído.
El hombre ganó el primer asalto. El emú, el combate.
¿Por qué el emú se llama Side Neck?
Su dueño, Mark Harrington, contó a The Telegraph que el ave se llama Side Neck («cuello de lado») porque mueve la cabeza de un lado a otro cuando corre. La fuga no tuvo mucho misterio: alguien se dejó abierta la verja.
¿Cómo de fuerte es un emú?
Lo bastante como para pensárselo dos veces antes de placarlo. Según el Zoo de San Diego, un emú adulto mide entre 1,5 y 1,9 metros y, aunque no vuela, tiene unas patas largas y potentes con las que esprinta a unos 48 km/h. Cuando se defiende, golpea con esas patas y sus uñas.
Y lo de ganar peleas a los humanos le viene de lejos. En 1932, el ejército australiano mandó soldados con dos ametralladoras Lewis contra los emús que arrasaban cultivos en Australia Occidental, en la llamada Guerra del Emú. Las aves se dispersaban en grupitos, la operación no salía a cuenta y, tras dos intentos, los militares acabaron retirándose.
Side Neck tampoco es el único emú con alma de fugitivo: otro emú escapado en Nueva York acabó perseguido por un dron policial, y en Colorado el sheriff ya ha tenido que hacer de pastor de emús. Hasta en la vecina Cornualles anduvo suelto un ualabí. La diferencia es que Side Neck volvió a casa solo. Eso sí, después de ganar.
Vía SWNS, The Telegraph, UPI y LatestLY.
Imagen de portada generada con IA.




