
Imagínate la escena: tienes en tu poder las entradas para Glastonbury, uno de los festivales más legendarios del planeta. La emoción te desborda, la playlist ya está preparada y casi puedes sentir el barro en las botas… hasta que descubres un pequeño, minúsculo detalle: has comprado las entradas para el Glastonbury del continente equivocado.
Esta es la rocambolesca historia de Aleisha y Brenda, dos hermanas de Vancouver (Canadá) cuyo sueño festivalero ha dado un giro de guion digno de una comedia. Con los vuelos a Londres ya reservados y un coche de alquiler esperando, las hermanas se pusieron a la tarea de buscar alojamiento cerca del recinto del festival. Fue en ese preciso instante cuando saltaron todas las alarmas.
El evento para el que tenían entradas no era el multitudinario festival de Somerset, en el Reino Unido, sino una feria comunitaria en Glastonbury, Connecticut, Estados Unidos. En lugar de Dua Lipa, Coldplay o SZA, el cartel prometía bandas locales y ‘los mejores food trucks de la zona’ en un evento llamado ‘Glastonbury on the Green’. Un planazo, sin duda, pero no exactamente el que tenían en mente.
Según contaron, el ‘shock’ y la vergüenza iniciales fueron mayúsculos. Pero, una vez superado el susto, decidieron que un error geográfico de miles de kilómetros no iba a arruinarles la fiesta. ¿La solución? Doblar la apuesta y convertir el despiste en una aventura épica. Su nuevo plan es un auténtico ‘tour de Glastonburys’.
Primero volarán a Estados Unidos para disfrutar del evento de Connecticut los días 22 y 23 de junio. Justo después, cruzarán el charco hacia el Reino Unido para intentar conseguir entradas de reventa para el festival ‘oficial’ de Somerset, que empieza unos días más tarde. Para documentar su odisea, abrieron una cuenta de TikTok donde su historia no ha tardado en volverse viral.
La jugada no les ha podido salir mejor. Los organizadores del ‘Glastonbury on the Green’ estadounidense están absolutamente encantados con sus invitadas internacionales inesperadas y, al enterarse de la historia, hasta les han ofrecido un lugar donde quedarse. Lo que empezó como un error garrafal se ha convertido en la anécdota de sus vidas y en un viaje que, seguro, no olvidarán jamás.
