¿Quién no ha soñado alguna vez con un mundo hecho de dulce al puro estilo de Willy Wonka? Pues en la estación de tren de Bruselas-Sur se han tomado esto de forma muy literal. El chocolatero maltés Andrew Farrugia ha dejado a todo el mundo con la boca abierta (y probablemente con mucha hambre) al presentar la escultura de chocolate más larga jamás creada por el ser humano.
Una locomotora de puro cacao
Se trata de un impresionante tren de vapor que alcanza los 34 metros de longitud. No estamos hablando de un juguete, sino de una obra de ingeniería gastronómica que ha requerido el uso de nada menos que 1.285 kilogramos de chocolate belga de la mejor calidad. Farrugia no se anduvo con chiquitas y dedicó más de 784 horas de su vida para dar forma a cada biela, cada rueda y cada vagón de esta mole de azúcar.
Pasajeros al tren del azúcar
La escultura se presentó durante la Semana del Chocolate de Bruselas, y no es para menos, ya que la capital belga es el epicentro mundial de este manjar. Lo más curioso de todo es que el plan original era que el tren fuera bastante más corto, pero Farrugia, en un arrebato de ambición chocolatera, decidió añadir más vagones a última hora hasta que el Libro Guinness de los Récords no tuvo más remedio que certificar su hazaña.
A pesar de la temperatura ambiente de la estación y del riesgo de que algún pasajero despistado le diera un mordisco a la locomotora, la estructura se mantuvo firme. Eso sí, mover esta bestia de más de una tonelada no fue tarea fácil; de hecho, parte del tren sufrió algunos daños menores durante el transporte desde Malta, pero el maestro chocolatero logró repararlo a tiempo para la gran inauguración. ¡Eso es dedicación y lo demás son tonterías!




