El tomate modificado genéticamente que huele exactamente a palomitas con mantequilla

El tomate modificado genéticamente que huele exactamente a palomitas con mantequilla
Un equipo de investigadores ha utilizado la edición genética para devolver la complejidad aromática a los tomates. Al desactivar dos genes específicos, han logrado que esta hortaliza emita un sorprendente olor a palomitas de maíz con mantequilla, sin alterar su sabor, tamaño ni nutrientes.
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Todos sabemos que los tomates de supermercado actuales tienen un grave problema: huelen y saben prácticamente a agua. Siglos de domesticación y cría selectiva para conseguir que sean más grandes, uniformes y resistentes a plagas han sacrificado su esencia natural. Pero la ciencia ha venido al rescate, y de la forma más insospechada y curiosa posible.

Tomate con aroma a palomitas

El secreto detrás del tomate de cine

Un equipo conjunto de investigadores de China y Australia ha decidido devolverle la gracia aromática al humilde tomate (Solanum lycopersicum). Para ello, han utilizado la famosa tecnología de edición genética CRISPR/Cas9 con un objetivo muy claro: potenciar la molécula 2-acetil-1-pirrolina (2-AP). Por si el nombre técnico no te dice nada, debes saber que esta es exactamente la misma molécula responsable de producir el característico aroma a palomitas en ciertas variedades de arroz aromático.

¿Cómo lo han conseguido exactamente?

Los científicos tomaron la variedad comercial de tomate conocida como Alisa Craig y se pusieron manos a la obra modificando su ADN. La clave del éxito para lograr este olor tan peculiar residió en los siguientes pasos:

  • Identificaron dos genes homólogos, el SlBADH1 y el SlBADH2, que son los encargados de regular la producción de la molécula 2-AP.
  • Desactivaron ambos genes de forma simultánea.
  • Descubrieron que al suprimir estos dos genes, los niveles de la molécula aromática se multiplicaban por más de cuatro en comparación con un tomate de control estándar.

Trabajo de laboratorio con tomates

Un avance revolucionario sin efectos secundarios

Lo más sorprendente de este experimento digno de la ciencia ficción es que el tomate resultante huele a una sala de cine, pero mantiene intactas todas sus propiedades fundamentales. Los científicos comprobaron que las alteraciones genéticas no afectaron en absoluto a rasgos esenciales como el tiempo de floración, la altura de la planta, el peso del fruto, los azúcares solubles, los ácidos orgánicos ni los niveles de vitamina C.

«El trabajo en curso tiene como objetivo introducir esta fragancia en cultivares comerciales de élite, lo que puede mejorar su complejidad de sabor, mejorando potencialmente la preferencia del consumidor y el valor de mercado», afirma Peng Zheng, profesor asociado del Xianghu Laboratory y coautor del estudio.

Aunque a simple vista la idea de prepararte un gazpacho o una ensalada que huela a sesión doble de cine te pueda chocar, los expertos creen firmemente que esto es solo el principio. Este desarrollo abre la puerta a revolucionar todo el mercado hortícola, permitiendo crear perfiles de sabor completamente a medida. ¿Quién sabe cuál será el próximo invento? Quizás un pepino con aroma a barbacoa.