El Tío Sam Pide un Préstamo: EE. UU. Lidera la Lista de ‘Rescates’ Financieros Chinos

El Tío Sam Pide un Préstamo: EE. UU. Lidera la Lista de 'Rescates' Financieros Chinos
Estados Unidos, la potencia económica, se ha convertido en el mayor receptor de préstamos de 'rescate' del Banco Popular de China, superando a naciones en desarrollo. Un estudio revela que el PBOC actúa como un 'FMI en la sombra', inyectando liquidez a través de sus líneas swap, una situación sorprendente y curiosa en el panorama financiero mundial.
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¡Agárrate los machos, que viene curva! En el mundo de las finanzas globales, donde las apariencias a menudo engañan más que un mago con su chistera, nos topamos con una revelación que bien podría ser la trama de una comedia de situación económica. Resulta que, mientras todos mirábamos a China prestando billetes a diestro y siniestro a países en apuros, el Tío Sam, ni más ni menos que Estados Unidos, ha estado haciendo su propia cola, ¡y es el que más ha pillado!

Sí, has leído bien. Un estudio de AidData, un laboratorio de investigación de la Universidad William & Mary, ha sacado los colores a la narrativa habitual. Entre 2008 y 2021, EE. UU. se embolsó la friolera de 65.000 millones de dólares en ‘préstamos de rescate’ o, como diríamos en la barra del bar, ‘un apaño’ por parte del Banco Popular de China (PBOC). Esto lo convierte en el mayor receptor de este tipo de financiación china, dejando atrás a otros ‘clientes’ más esperados como Pakistán, Argentina o Egipto. ¡Vaya sorpresa!

Pero, un momento, ¿qué son estos ‘préstamos de rescate’? No estamos hablando de los típicos créditos para construir infraestructuras o desarrollar proyectos, esos que China suele ofrecer a naciones en crecimiento. Aquí la cosa va de ‘líneas swap’ del banco central chino, que actúan como una inyección de liquidez de emergencia para países que se quedan un poco… sin blanca, o al menos con problemas serios en su balanza de pagos. Es como si el PBOC tuviera una tarjeta de crédito ilimitada para sacar del apuro a quienes lo necesitan, incluso si ese ‘quien’ es el mismo EE. UU., que no suele pedir ayuda.

De hecho, la profesora Anna Gelpern de Georgetown Law lo clavó al decir que el PBOC se ha convertido en una especie de ‘FMI en la sombra’. Imagina la escena: tienes al Fondo Monetario Internacional, con sus estrictas condiciones y sus papeles infinitos, y luego tienes al PBOC, que, sin tanto papeleo ni tanto ‘haz esto o lo otro’, suelta la pasta. La opacidad de estos préstamos chinos, en contraste con la transparencia (a veces dolorosa) del FMI, es un tema recurrente entre los expertos.

Este cambio de rol del PBOC es bastante significativo. Mientras que la financiación china para el desarrollo a largo plazo ha disminuido en los últimos años, su ‘cartera de rescate’ ha experimentado un crecimiento exponencial, especialmente en tiempos de crisis. De repente, el gigante asiático no solo es el prestamista constructor, sino también el ‘amigo que te saca de un apuro’ cuando la economía global se tambalea.

Así que la próxima vez que escuches hablar de deudas y préstamos internacionales, recuerda esta peculiar historia. El Tío Sam, con toda su pompa y circunstancia, también ha tenido que llamar a la puerta del vecino para pedir un poco de azúcar… o, en este caso, unos cuantos miles de millones de dólares. ¿Quién dijo que el mundo de las finanzas no tenía su lado cómico?