
Si alguna vez has soñado con encontrar un tesoro mientras haces esas tediosas reformas en casa, esta historia te va a dar mucha, muchísima envidia. Una señora en el estado de Hesse, Alemania, estaba en plena faena de demolición doméstica, intentando darle un aire nuevo a su vivienda, cuando se topó con un hallazgo de película que le ha resuelto la factura de las obras y de paso, le ha dejado margen para unas buenas vacaciones.
El misterio se desveló al derribar una parte de la casa. Detrás de lo que parecía ser un tabique falso, o algún tipo de pladur puesto a toda prisa, apareció un paquete envuelto cuidadosamente en un trozo de tela. No era el alijo de galletas de la abuela, ni una pila de revistas viejas; era un cuadro antiguo que gritaba historia por los cuatro costados.
La afortunada protagonista decidió no dejar el hallazgo en el trastero para siempre y lo llevó a que lo vieran los que realmente saben, concretamente a los expertos de la prestigiosa casa de subastas Kunsthaus Lempertz, en Colonia.
Y aquí viene la parte que hace que salten todas las alarmas de la historia: la obra fue identificada como ‘Flora’, un óleo del artista italiano Leonardo di Capua (sin relación con el actor de Titanic, por desgracia, ya que este Leonardo nació en 1694). Los tasadores se quedaron a cuadros (nunca mejor dicho) y estimaron que el valor de esta reliquia olvidada rondaría la friolera de 100.000 euros. Casi nada.
La teoría más sólida que manejan los expertos es que la pintura no llegó ahí por un descuido tonto. Lo más probable es que fuera escondida de forma deliberada por los dueños anteriores, quizás durante el caos y la devastación de la Segunda Guerra Mundial, buscando protegerla de los bombardeos o los saqueos. O bueno, igual el antiguo inquilino simplemente era un artista de la ocultación y se le fue un poco la mano. Sea como fuere, la reforma le ha salido redonda.
