
El paraíso no suena así. Eso deben pensar los sufridos habitantes de las inmediaciones de Zip World, en el hermoso y tranquilo Norte de Gales. Si creías que los problemas vecinales se limitaban a la música alta o el perro ladrador, prepárate para la nueva pesadilla acústica: los gritos de júbilo (o de puro pánico, quién sabe) de quienes se suben a una nueva y extrema atracción del parque temático local.
El conflicto ha escalado de tal manera que ya no hablamos de una simple queja ante el ayuntamiento. El ruido es tan persistente e invasivo que, según reportan los medios locales, algunos residentes están sopesando seriamente algo drástico: poner el cartel de ‘Se Vende’ e irse a vivir a otra parte, lejos del griterío constante. Es la huida provocada por la adrenalina ajena.
El parque Zip World, conocido por sus experiencias de aventura salvajes –imaginemos tirolinas kilométricas, saltos al vacío y experiencias diseñadas para sacar el pulmón por la boca–, no esperaba que su éxito se tradujera en un éxodo residencial. La atracción en cuestión está generando un torrente de chillidos que transforma la apacible campiña galesa en una zona de guerra acústica durante el horario de apertura.
Imaginemos el escenario: uno está tranquilamente tomando el té, disfrutando de la paz local, y de repente, se oye un «¡Aaaaaaaaaah!» desgarrador seguido de otro «¡Yiiiiiiihaaaa!» histérico. Y así, durante horas y horas, día tras día. Los residentes afirman que la paz ha desaparecido por completo, convirtiendo su hogar en la primera fila de un concierto de metal o, lo que es peor, en un set de película de terror amateur, según el tono del grito.
Las autoridades locales están intentando mediar, ya que este es un claro ejemplo de que la emoción de unos es la tortura de otros. Los vecinos exigen medidas drásticas, como horarios restrictivos o insonorización, aunque parece difícil ponerle sordina a la emoción humana lanzada a 100 kilómetros por hora. Mientras tanto, la comunidad se enfrenta a un dilema: ¿hasta qué punto un chillido de felicidad puede ser considerado contaminación acústica grave? La batalla legal está servida, y el único sonido garantizado es el del terror entusiasta.
