El Talibán no es fan de los Peaky Blinders: cuatro detenidos por su estilismo en Kabul

El Talibán no es fan de los Peaky Blinders: cuatro detenidos por su estilismo en Kabul
Cuatro jóvenes afganos se metieron en un buen lío con la policía talibán en Kabul por vestirse al más puro estilo 'Peaky Blinders'. Sus trajes de tres piezas, gorras y pajaritas fueron tachados de "extraños" y "cultura extranjera". Tras un interrogatorio y la intercesión familiar, fueron liberados, eso sí, con la promesa de cambiar de armario.
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¡Atención, amantes de la moda y de las series británicas! Si alguna vez has fantaseado con pasear por las calles de tu ciudad con el impecable (y un poco intimidante) estilo de los Peaky Blinders, quizás deberías pensártelo dos veces, sobre todo si tu destino es Kabul. Y es que, al parecer, el Talibán no es muy de gangsters de Birmingham, ni de sus gorras planas.

La cosa es que en la capital afgana, cuatro jóvenes tuvieron la brillante idea de adoptar el «look» de Tommy Shelby y compañía: traje de tres piezas, pajarita impecable y, por supuesto, la inconfundible gorra plana. Iban tan elegantes y conjuntados que llamaron la atención. Demasiada, de hecho. La policía talibán, ni corta ni perezosa, decidió que ese estilismo era «sospechoso» y, para rematar, de «cultura extranjera». Vamos, que no es precisamente el uniforme que tienen en mente para sus ciudadanos.

Así que, sin más preámbulos, nuestros flamantes «Peaky Blinders» afganos fueron detenidos y se pasaron unas cuantas horas bajo interrogatorio. Imagínense la escena: la policía talibán intentando descifrar qué clase de complot se cocía detrás de esos trajes tan pulcros. Mientras tanto, los jóvenes, probablemente, solo intentaban explicar que «es que la serie está muy bien y queríamos ir un poco ‘smart'». De hecho, uno de ellos, que no ha querido dar su nombre, comentó simplemente que «solo queríamos ir elegantes y con estilo». ¡Pobres, ellos solo querían ser la envidia del barrio!

Por suerte, la aventura no terminó en drama. Tras varias horas de tensión y con la intervención de sus respectivas familias –que tuvieron que interceder por ellos, quizás prometiendo que a partir de ahora solo vestirían chilaba–, los cuatro chicos fueron finalmente puestos en libertad. Eso sí, con una condición que les ha debido sentar como un jarro de agua fría: la promesa de no volver a enfundarse semejantes galas. ¡Adiós a los trajes, adiós a las pajaritas y adiós a las gorras! Al menos por un tiempo.

Según un oficial de policía local, la preocupación radicaba en que su apariencia «promovía la cultura extranjera» y podría «llevar a problemas innecesarios». Parece que la moda, a veces, puede ser un campo de batalla cultural. Así que ya sabéis, la próxima vez que penséis en replicar el estilo de vuestro personaje favorito, echad un ojo al código de vestimenta local. No vaya a ser que acabéis en un interrogatorio por un simple traje.