
Agárrense, que vienen curvas. La Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (ACHPR), el organismo de derechos humanos de la Unión Africana, ha soltado una perla que ha dejado a medio mundo con la boca abierta. Resulta que, para ellos, la crítica internacional a la Mutilación Genital Femenina (MGF) es puro «sensacionalismo occidental» y una falta de respeto cultural de manual. Sí, habéis leído bien.
Según esta comisión, las campañas que intentan erradicar la MGF son demasiado «simplistas» y, ojo al dato, «demonizan» las prácticas y culturas tradicionales africanas. ¡Que si los activistas van de listos y no entienden nada! Han pedido que se mire el asunto con una «óptica africana de derechos humanos», como si hubiese una versión diferente para cada continente. Su propuesta es, en lugar de imponer visiones externas, trabajar directamente con las comunidades que llevan a cabo la MGF para implementar una nueva «estrategia regional» que la erradique. Suena a que quieren reinventar la rueda, pero con más burocracia y menos ganas de molestar a nadie.
Por supuesto, esta postura ha desatado una ola de indignación entre los grupos de derechos humanos, que no dan crédito a lo que oyen. Y no es para menos, porque estamos hablando de una barbarie. La MGF, que afecta a unos 130 millones de mujeres y niñas en África y Oriente Medio según UNICEF, es un atentado contra la salud y la dignidad. Causa dolores insoportables, hemorragias graves, infecciones, infertilidad y complicaciones en el parto que pueden ser mortales. Por no hablar del trauma psicológico que arrastran de por vida.
Es cierto que la MGF es ilegal en algunos países africanos, pero sigue siendo una práctica muy extendida en otros. La ironía del asunto es que, en medio de esta marejada de declaraciones, la propia ACHPR ha nombrado a una nueva relatora especial para los derechos de la mujer, Soyata Maiga, quien, para sorpresa de nadie (o sí), ha declarado que la MGF es, de hecho, «una cuestión de derechos humanos». ¿Será que no se han puesto de acuerdo ni en casa? Vaya tela.
