El mundo del deporte estadounidense siempre nos sorprende con estrategias de marketing que rozan el absurdo, pero esta vez la realidad ha superado a la ficción. Los New Hampshire Fisher Cats, un equipo de las ligas menores de béisbol, se han topado con un rival inesperado en los despachos: una organización médica de Washington D.C. que no está nada contenta con su afición por el pollo frito.

De gatos pescadores a delicias rebozadas
Para entender este surrealista drama, hay que remontarse a 2022. Desde entonces, los Fisher Cats decidieron adoptar una identidad alternativa para disputar ciertos partidos: los Manchester Chicken Tenders. El motivo no era otro que rendir homenaje a su ciudad, Mánchester (Nuevo Hampshire), lugar donde, según cuenta la leyenda local, se inventaron las míticas tiras de pollo en el icónico restaurante Puritan Backroom allá por 1974.
La indignación del comité médico
Lo que parecía una divertida y sabrosa tradición local no le ha hecho ninguna gracia al Comité de Médicos por una Medicina Responsable (Physicians Committee for Responsible Medicine). Esta organización sin ánimo de lucro ha lanzado una peculiar queja formal exigiendo la retirada inmediata de la identidad avícola del equipo.
«La identidad alternativa de los Chicken Tenders hace apología de la comida basura y promueve hábitos alimenticios poco saludables», argumentan desde la entidad de Washington.
La solución: ¡Larga vida a las Patatas Espaciales!
Pero el comité médico no solo ha venido a quejarse, sino que trae una propuesta bajo el brazo. Casualmente, el equipo tiene previsto introducir en 2025 otra descabellada identidad alternativa: los New Hampshire Space Potatoes (Las Patatas Espaciales de Nuevo Hampshire). A la ONG le entusiasma esta idea y ha solicitado que la franquicia utilice exclusivamente este alter ego para sus eventos.
¿Por qué patatas espaciales? Según los médicos, este nombre galáctico promueve los beneficios de las patatas y de una dieta basada en plantas y vegetales. Una narrativa que nos deja los siguientes puntos clave de esta extraña polémica:
- Marketing extremo: Equipos de ligas menores cambiando de nombre y de equipación como quien se cambia de calcetines para vender más merchandising.
- Cruzada dietética: Una ONG intentando cancelar el pollo frito en los estadios deportivos.
- Mascotas veganas: El ascenso inminente de un tubérculo espacial como modelo a seguir para los jóvenes deportistas.
Aún está por ver si la directiva del equipo cederá a las presiones y colgará definitivamente la camiseta del pollo rebozado para enfundarse el traje de astronauta vegetariano. Mientras tanto, el debate está servido en bandeja.




