
Bienvenidos al Boopgate: el drama que no sabías que necesitabas
Si pensabas que las redes sociales ya no podían sorprenderte, llega el Boopgate para demostrarte que el ser humano tiene mucho tiempo libre. Todo comenzó con un vídeo aparentemente inofensivo de la cuenta de animación The Land of Boggs, donde uno de sus personajes le daba un pequeño toque (un boop) a una hormiga real. Lo que pretendía ser un momento tierno y divertido se convirtió en el juicio del siglo en TikTok.
¿Maltrato animal o locura colectiva?
En cuestión de minutos, la sección de comentarios pasó de los emojis de risa a las acusaciones de crueldad extrema. Los usuarios empezaron a debatir con total seriedad si el dedo del animador había aplastado el exoesqueleto de la hormiga o si le había causado un trauma psicológico irreversible. La situación escaló tanto que el término Boopgate se hizo viral, dividiendo a internet entre los que defendían los derechos fundamentales de los insectos y los que no podían creer que se estuviera cancelando a alguien por tocar a una hormiga.
La anatomía de una cancelación absurda
El fenómeno creció con vídeos de respuesta, análisis biomecánicos de la presión ejercida sobre el bicho y, por supuesto, una avalancha de memes. Algunos usuarios llegaron a afirmar que el creador era un sociópata, mientras otros recordaban que, probablemente, esas mismas personas usan insecticida en sus casas sin pensarlo dos veces. El Boopgate se ha consolidado como el ejemplo perfecto de cómo una nimiedad puede transformarse en una crisis existencial en la era digital, recordándonos que en internet, absolutamente todo puede ser motivo de guerra.
