El sermón nuclear de Corea del Norte a Japón: un caso de risa irónica

El sermón nuclear de Corea del Norte a Japón: un caso de risa irónica
Corea del Norte, potencia nuclear reconocida, ha reprendido públicamente a Japón por sus supuestas "ambiciones de armamento nuclear", tachándolas de amenaza regional. La agencia estatal norcoreana KCNA emitió este curioso aviso, a pesar del propio desarrollo atómico de Pyongyang. Japón, por su parte, mantiene firmes sus principios antinucleares y su pasado, como único país bombardeado atómicamente.
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Agarraos que vienen curvas, o más bien, agarrad vuestros misiles nucleares, pero solo si no sois Japón. Porque sí, amigos, Corea del Norte, ese faro de la contención atómica que todos conocemos y amamos, ha decidido soltar un rapapolvo de órdago a Japón por sus supuestas «ambiciones nucleares». Lo que leéis. No es una broma, aunque bien podría serlo por la ironía que destila.

La historia viene calentita desde la agencia estatal norcoreana KCNA, que el pasado miércoles citó a un sesudo investigador de su Instituto para el Desarme y la Paz. Y el mensaje era claro como el agua (o el uranio enriquecido): la «insaciable ambición» de Japón de poseer armas nucleares no puede ser «tolerada», y es una «grave amenaza» a la paz regional y al sagrado Tratado de No Proliferación (TNP). Ahí es nada.

Aquí es donde uno se frota los ojos y mira si no ha confundido la fuente con El Mundo Today. Porque, recordemos, estamos hablando de Corea del Norte, un país que se ha ganado a pulso el título de potencia nuclear a base de ensayos y desarrollo de misiles que ponen nerviosa hasta a una roca. Ellos, los maestros de la proliferación, dando lecciones de contención. La ironía es tan densa que se podría cortar con un cuchillo de plutonio. No se puede negar que tienen un sentido del humor muy particular, o una falta de él que roza lo épico.

La queja norcoreana no se queda solo en el «¡no seáis como nosotros!». También apuntan al aumento del gasto militar japonés y a la compra de misiles de crucero de largo alcance a Estados Unidos como pruebas de esa ambición oculta. Claro, que lo que para unos es una «ambición», para otros es una estrategia de defensa legítima en una región un poco, ejem, complicada, especialmente cuando tienes vecinos que te lanzan misiles al mar por hobby.

Y Japón, ¿qué dice a todo esto? Pues los nipones, con la paciencia de un samurái, siguen manteniendo sus famosos tres principios no nucleares: no poseer, no producir y no permitir armas nucleares en su territorio. Además, no olvidemos un pequeño detalle, pero bastante significativo: Japón es el único país del mundo que ha sufrido bombardeos atómicos en su propia piel (Hiroshima y Nagasaki), un hecho que suele dar bastante perspectiva sobre el tema de las bombas, por si a alguien se le olvida.

El investigador norcoreano advirtió que las acciones de Japón podrían «desencadenar una carrera armamentística nuclear» en el noreste de Asia. Y aunque la preocupación por una carrera de este tipo es genuina y seria, la fuente del aviso es, cuanto menos, peculiar. Recordemos también que, en 2017, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución para prohibir las armas nucleares. ¿Adivináis quién se abstuvo? Efectivamente, Japón. Pero, ¿quién no estuvo ni en la votación? Corea del Norte, por razones obvias, pues no es un país firmante del tratado.

Así que, mientras Corea del Norte sigue haciendo de las suyas con sus ensayos nucleares y balísticos, decide dar un toque de atención a sus vecinos. Un espejo, por favor, para Pyongyang. O, mejor aún, un buen sentido del humor. Porque esto, señores, es material digno de una comedia de enredo geopolítica que ni el mejor guionista podría haber ideado.