
¿Os imagináis a un senador de Estados Unidos, de esos que toman decisiones importantes para el futuro del país, metido en una encarnizada batalla contra un humilde tarro? Pues dejad de imaginar, porque es exactamente lo que le ha pasado a JD Vance, y el vídeo, amigos, es ya carne de leyenda en internet.
Todo empezó cuando el senador Peter Welch, con la cámara de su móvil lista, cazó a su colega republicano, Vance, sudando la gota gorda para abrir un tarro que, a juzgar por la escena, parecía contener el mismísimo elixir de la inmortalidad, o quizás solo unas inocentes compotas. El pobre Vance lo intentó todo: giros, torsiones, forcejeos… pero el tarro, cual fortaleza inexpugnable, se negaba a ceder. Al final, la derrota fue inevitable y Vance, con un suspiro de resignación, se dio por vencido.
Como era de esperar, internet no tardó en hacer de las suyas. El vídeo se convirtió en viral en cuestión de horas, desatando una avalancha de memes, comentarios jocosos y, por supuesto, un sinfín de chistes sobre la poca habilidad del senador para algo tan mundano como abrir un tarro. La red, implacable como siempre, se lo estaba pasando pipa a su costa.
Pero lo mejor de todo es la reacción del propio Vance. Lejos de esconderse o enfadarse, el senador ha demostrado un sentido del humor digno de aplauso. No solo se lo ha tomado a risa, sino que ha decidido entrar en el juego de los memes. Y aquí viene lo gordo: ha bromeado con la idea de «prohibir el 67». Sí, habéis oído bien, ¡el número 67!
Esta extraña prohibición tiene un origen aún más rocambolesco. Hace un tiempo, Vance propuso prohibir la «atención de afirmación de género para menores», pero un desafortunado error tipográfico en un titular de prensa lo transformó en «prohibir el 67». La pifia se hizo viral y ahora, con la nueva fama del tarro, Vance ha decidido hilar los dos incidentes, llevando la absurdidad a un nivel estratosférico. Él mismo ha publicado en redes sociales bromeando con la situación, demostrando que en el Capitolio también hay espacio para las risas (y las torpezas con los tarros). ¡Vaya tela!
