El Senado de EEUU confirma a un científico con currículum divino

El Senado de EEUU confirma a un científico con currículum divino
El Senado estadounidense ha dado luz verde a un científico vinculado al creacionismo para formar parte de la Junta Nacional de Ciencia (NSB). Pese a haber sido rechazado anteriormente por sus lazos con el Instituto Discovery, la confirmación genera polémica por la mezcla de ciencia pura y fe.
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Agárrense fuerte, que la cosa va de fe y ciencia, y no precisamente de coexistencia pacífica. En un giro que ni los guionistas de la política más surrealista podrían haber imaginado, el Senado de Estados Unidos ha decidido que sí, que David J. Ramsay es la persona ideal para ocupar un asiento en la prestigiosa Junta Nacional de Ciencia (NSB).

¿El pequeño detalle? Que este señor tiene unos ‘hobbies’ ideológicos bastante cercanos al creacionismo. Ramsay, que había sido nominado previamente y rechazado—lo cual ya nos da una pista de lo que pensaban muchos antes—, finalmente consiguió su confirmación. El motivo de tanto revuelo no es otro que su fuerte vínculo con el Instituto Discovery.

Para quien no lo sepa, este Instituto es conocido por ser el principal defensor del ‘Diseño Inteligente’, una especie de versión remozada del creacionismo que básicamente intenta colarse en las clases de ciencia sugiriendo que la evolución necesita un ‘empujoncito divino’. Es decir, que ponen en duda la teoría de la evolución de Darwin en favor de una explicación metafísica.

La NSB es el organismo que asesora al Presidente y al Congreso en temas de ciencia e ingeniería, y supervisa la Fundación Nacional de Ciencia (NSF). En resumen, es donde se toman las decisiones gordas sobre qué es ciencia y qué no. Así que meter a alguien con estas inclinaciones ideológicas es como nombrar a un negacionista climático para presidir una cumbre sobre el calentamiento global.

La ironía no pasó desapercibida para la comunidad científica, que ya se frotaba las manos pensando que la primera negación del nombramiento había sido la última palabra. Pero no, la política es tozuda. Parece que ahora, para discutir sobre física cuántica o el futuro de la inteligencia artificial, habrá que hacer malabares para no ofender a las deidades que, supuestamente, intervinieron en el diseño de las células. La mezcla de alta política, alta ciencia y filosofía de catecismo es explosiva, garantizando que las próximas reuniones de la NSB tendrán un toque de drama y, seguramente, mucha tensión darwiniana.