
Agárrense, porque la vida en Florida nunca deja de sorprendernos. En esta ocasión, el protagonista es Robert Lee Johnson, un caballero de 63 primaveras que, según las autoridades, tenía un plan bastante peculiar para saciar su sed. ¿Un vaso de agua fría? ¿Un refresco? ¡Qué va! Robert quería un trago y, al parecer, su estrategia pasaba por provocar un incendio en un Walmart para acabar entre rejas y conseguirlo gratis. Un economista del crimen, o al menos un bebedor con métodos… innovadores.
Los hechos tuvieron lugar en un establecimiento de la cadena Walmart en Palatka, Florida. No contentos con las típicas noticias de robos de sandías o peleas por el último pastel de oferta, la policía se topó con un escenario mucho más caldeado. Literalmente. Según los informes, Robert fue visto encendiendo unas toallas de papel en el baño del local. Uno podría pensar que era un simple acto de vandalismo o una broma de mal gusto, pero la cosa escaló.
No satisfecho con el pequeño conato en los lavabos, nuestro hombre supuestamente se dirigió a la sección de bebés. Sí, han leído bien, ¡la sección de bebés! Intentó prender fuego a algunas de las mercancías allí expuestas. Menos mal que los empleados del supermercado estaban al loro y actuaron con la rapidez de un Flash de rebajas. Consiguieron extinguir los fuegos antes de que la cosa fuera a mayores, evitando así un desastre mayúsculo y, probablemente, salvando más de un peluche de osito.
Cuando la policía llegó al lugar de los hechos y detuvo a Robert Lee Johnson, la explicación que dio fue, digamos, memorable. Los agentes le preguntaron por qué diablos había intentado quemar un Walmart. ¿Venganza? ¿Protesta? ¿Un mal día? No. Su respuesta fue simplemente que estaba «sediento» y quería ir a la cárcel para conseguir algo de beber. La lógica a veces se toma vacaciones en Florida, parece ser. Uno se imagina la cara de los policías escuchando semejante justificación. Quizás esperaba un servicio de habitaciones con mini-bar en la celda.
Afortunadamente, no hubo heridos en este bizarro episodio de sed y piratería. Los bomberos no tuvieron ni que intervenir gracias a la diligencia del personal del Walmart. Robert Lee Johnson, por su parte, ha sido acusado de incendio provocado y hurto, así que, al final, es probable que consiga su deseo de ir a la cárcel. Esperemos que, una vez allí, le proporcionen su bebida y le expliquen que hay maneras menos… incendiarias de hidratarse.
