El secreto maullador de los gatos para manipular a los hombres

El secreto maullador de los gatos para manipular a los hombres
Investigadores suecos han descubierto que los gatos, especialmente las hembras, afinan sus maullidos para ser más ruidosos y persuasivos con los hombres. Parece que ellos son más lentos en atender sus demandas de comida o mimos, obligando a nuestros felinos a subir el volumen. ¡Una estrategia digna de estudio!
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¿Eres hombre y tienes gato? Pues prepárate, porque tu felino te tiene calado. Un reciente estudio de la Universidad de Lund, en Suecia, ha desvelado que nuestros peludos compañeros no solo entienden nuestras debilidades, sino que las explotan con una maestría digna de los mejores estrategas. ¡Y la cosa va específicamente con los machos humanos!

Resulta que, según la investigación liderada por la fonetista Dra. Susanne Schötz, las gatas, en particular, han perfeccionado el arte de maullar más fuerte y ronronear con mayor intensidad cuando se dirigen a sus dueños masculinos. ¿La razón? Parece que los hombres somos un poco más «despistados» o «lentos de reflejos» a la hora de pillar las indirectas felinas. Vamos, que si una mujer entiende un sutil «miau» de hambre, a un hombre quizá le haga falta un auténtico concierto de maullidos agudos para reaccionar.

Este hallazgo, presentado en el Congreso Internacional de Ciencias Fonéticas, forma parte de un proyecto más amplio llamado ‘Meowsic’ (sí, como ‘música’ pero con ‘miau’), que se dedica a desentrañar los misterios de las vocalizaciones felinas. Los científicos grabaron a gatos en diversas situaciones –pidiendo comida, interactuando con sus humanos– y lo que encontraron fue revelador: nuestros amigos de cuatro patas son unos oportunistas natos.

El estudio sugiere que esta estrategia es un sistema totalmente basado en la recompensa. Los gatos no son tontos; aprenden rápidamente qué tipo de sonido y qué volumen les garantizan el éxito. Si el pobre hombre de la casa tarda en traer el paté, el gato no tiene reparos en subir el volumen del altavoz. Y si funciona una vez, ¡funciona siempre!

La Dra. Schötz explica que los gatos son capaces de distinguir entre voces masculinas y femeninas, y ajustan su tono y volumen en consecuencia. Las gatas, por cierto, parecen ser las más vocales y exigentes. La hipótesis es que quizá estén más motivadas para «manipular» a sus dueños porque son más sensibles a sus propias necesidades o, simplemente, tienen un carácter más insistente.

Así que, la próxima vez que tu gato te mire fijamente y empiece con un maullido que parece sacado de un megáfono, no te lo tomes a mal. Simplemente, te está educando. Y parece que, por ahora, ¡está funcionando de maravilla, sobre todo si eres un hombre!