El secreto malayo que impulsó la flota romana

El secreto malayo que impulsó la flota romana
Un experto malayo afirma que los romanos aprendieron técnicas avanzadas de construcción naval, como el machihembrado, de la cultura malaya de Langkasuka hace 2.000 años. El Dr. Zulkifli Parbo, tras 30 años de investigación, sugiere que esta sabiduría influyó en la ingeniería romana, desafiando la historia naval clásica tal como la conocemos.
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Cuando pensamos en los antiguos romanos, a menudo nos vienen a la cabeza sus legiones invencibles, sus acueductos imponentes y sus calzadas que conectaban todo un imperio. Eran, sin duda, unos ingenieros de primera. Pero, ¿y si te dijera que su maestría naval podría haber tenido un ‘empujoncito’ de una fuente bastante inesperada? Agárrate, porque la historia marítima podría tener un giro de guion que ni el mejor director de cine habría imaginado.

Resulta que un tal Dr. Zulkifli Parbo, un experto malayo que se ha tirado la friolera de 30 años estudiando el antiguo reino de Langkasuka (¡nada menos!), ha soltado una afirmación que ha dejado a más de uno con la boca abierta: los romanos, esos tipos tan listos, pudieron haber aprendido las técnicas de construcción naval más avanzadas de los malayos. Y no estamos hablando de calzados de piel para las galeras, sino de algo mucho más sofisticado. Según Parbo, hace unos 2.000 años, los ingenieros navales malayos ya utilizaban métodos como las tablas machihembradas y las uniones de mortaja y espiga, técnicas que, oh sorpresa, aparecen más tarde en los barcos romanos.

Este hombre, que no se anda con chiquitas, asegura que los malayos no solo eran unos artistas en esto de construir barcos, sino que su conocimiento se difundió por todo el océano Índico. Y claro, si lo piensas, en una época donde el comercio y los viajes eran la salsa de la vida, ¿por qué no iban a intercambiar conocimientos? No todo iba a ser saquear y conquistar, ¿verdad? De hecho, el Dr. Parbo basa sus controvertidas (y fascinantes) conclusiones en un buen puñado de fuentes históricas: registros malayos, chinos e indios, además de hallazgos arqueológicos de antiguos barcos malayos. Vamos, que no se lo ha inventado en la barra del bar mientras tomaba un café.

Así que, la próxima vez que veas una película de romanos con sus majestuosas flotas surcando el Mediterráneo, igual deberías imaginarte a algún maestre romano tomando apuntes de un constructor naval de Langkasuka. Porque, si la teoría del Dr. Zulkifli Parbo es correcta, gran parte de la famosa destreza ingenieril romana podría haber tenido su origen en el lejano sureste asiático. ¡Vaya giro inesperado en la historia universal! Parece que los libros de texto tendrán que añadir un nuevo capítulo al manual de ‘cómo los romanos se convirtieron en los reyes del mar’. O al menos, quién les dio algunas de las claves maestras. Sin duda, una píldora de curiosidad histórica para animar cualquier sobremesa.