A ver, seamos sinceros. ¿Quién no ha fantaseado alguna vez con delegar las tareas más mundanas de la vida? Lavar los platos, hacer la cama, e incluso esa obligación sagrada (y a veces tediosa) de cepillarse los dientes. Pues bien, si eres de los que piensa que dos minutos de cepillado son una eternidad, quizás debas ir ahorrando.
Desde Japón, la tierra donde la robótica roza el surrealismo, nos llega el ‘Shigacon’. Y no, no es el nuevo personaje de Pokémon, sino el autoproclamado primer robot de cuidado bucal del mundo. Creado por la empresa Showa Denki, este cacharro promete lo impensable: lavarte la boca automáticamente, sin que tengas que levantar un solo dedo.
Originalmente, el Shigacon ha sido diseñado con un propósito noble y crucial: ayudar a personas con movilidad severamente reducida, como ancianos o pacientes con discapacidades que dependen de terceros para la higiene oral en hospitales o residencias. El problema es que el cepillado manual por parte de cuidadores puede ser incómodo y, seamos claros, nunca será tan preciso como el de una máquina endemoniadamente compleja.
Y ahí es donde entra nuestro amigo robótico con sus tentáculos de precisión milimétrica. El Shigacon no se anda con chiquitas. Sus brazos robóticos están programados para cepillar diente por diente con una exactitud que ya querría para sí el dentista más meticuloso de la Galaxia. Además, el robot controla la presión para no convertir tus encías en un campo de batalla sangriento, asegurando una higiene profunda sin daños colaterales.
Pero esto no acaba aquí. El Shigacon es una auténtica estación de servicio bucal. Mientras te cepilla, un sistema de aspiración se encarga de que la pasta de dientes y la saliva desaparezcan sin dejar rastro (adiós, baberos). Una vez terminado el cepillado mecánico, el sistema remata la faena con una boquilla de limpieza, disparando agua y aspirando al mismo tiempo. Es decir, tú pones la boca y el robot hace el resto. Podrías estar echando la siesta mientras te deja la dentadura lista para una sesión de fotos.
Ahora, si crees que esto es el futuro accesible para todos los vagos del planeta, tengo que darte una mala noticia. Este prodigio de la ingeniería y el cuidado personal tiene un precio que te hará desmayar y seguramente reconsiderar si ese cepillado de dos minutos es realmente tan difícil. El Shigacon cuesta la friolera de 40 millones de yenes, que al cambio actual se traduce en unos 240.000 euros (o 260.000 dólares, para ser exactos).
Por ese precio, más vale que el robot te dé un masaje mientras te cepilla, o que te susurre cumplidos en japonés. En fin, mientras la mayoría seguiremos con nuestro cepillo de 3 euros y el clásico «cepillado manual y vigoroso», este robot se establece como la solución definitiva (y ridículamente cara) para quienes realmente lo necesitan. El futuro de la higiene dental ha llegado, pero solo para los bolsillos más robustos.




