El robot ruso que impresionó a todos y resultó ser un tipo en chándal

El robot ruso que impresionó a todos y resultó ser un tipo en chándal
En un foro tecnológico ruso, se presentó a "Boris", un "robot de última generación" que bailaba y resolvía problemas. La televisión estatal lo alabó, pero internautas astutos notaron detalles sospechosos. Finalmente, se reveló que Boris era, en realidad, un actor dentro de un disfraz. ¡Menudo estreno!
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¡Agarraos que vienen curvas! Parece que en Rusia, cuando quieren presumir de avances tecnológicos, a veces tiran de ingenio… o más bien, de un disfraz bastante resultón. Nos remontamos a 2018, en el Foro Juvenil de Proyektoria, celebrado en Yaroslavl, donde se presentaba ni más ni menos que a ‘Boris’, un ‘robot humano’ que prometía ser la última maravilla de la robótica.

Boris, con su aspecto imponente y sus movimientos, era capaz de bailar al ritmo de la música, responder preguntas con una voz metálica y hasta, ojo al dato, ¡resolver complejos problemas matemáticos! La expectación era máxima. Tanto es así que la mismísima televisión estatal rusa, el canal Russia 24, se hizo eco del evento, calificando a Boris como ‘el robot más moderno del mundo’. ¡Casi nada! Aseguraban que los niños asistentes estaban absolutamente fascinados por este prodigio de la ingeniería.

Pero claro, la era de internet es implacable, y los ojos de miles de internautas son más agudos que cualquier detector de metales en un aeropuerto. Mientras la televisión oficial se deshacía en elogios, los comentaristas online empezaron a hilar fino. ¿Robótica de última generación? ¿Y dónde están los sensores? ¿Por qué se mueve con una fluidez tan… humana? ¿Y esa extraña joroba en la parte superior?

Las dudas se convirtieron en carcajadas cuando alguien señaló lo obvio: ¡se le veía el cuello! Sí, amigos, por mucho disfraz de robot que uno se ponga, si tu cuello asoma por encima del ‘chasis’, la credibilidad baja por el retrete. Además, su altura era un poco… generosa para un robot de su supuesta categoría en aquel entonces, y sus movimientos no terminaban de encajar con lo que se esperaría de una máquina, por muy avanzada que fuese.

El misterio se desveló rápidamente: Boris no era un robot. Era un tipo. Un tipo dentro de un disfraz de ‘robot Alyosha’, que, para colmo de la comedia, se puede comprar online y no es precisamente una pieza de ingeniería espacial, sino más bien un traje de fiesta para niños (y adultos con sentido del humor). El engaño, aunque quizás no intencionado en su origen, se hizo evidente.

Desde la organización del foro, Proyektoria, se apresuraron a aclarar que ellos nunca vendieron a Boris como un robot real, sino como parte de un ‘espectáculo tecnológico juvenil’ para inspirar a los chavales en ciencia y tecnología. ‘El objetivo era mostrar la robótica y no intentar engañar a nadie’, se defendieron. A lo que muchos contestarían: ‘Pues la tele estatal no lo entendió así, oye…’.

En definitiva, una anécdota que nos recuerda que no todo lo que reluce es oro, ni todo lo que baila con luces LED es un robot. A veces, es solo un buen chaval pasándoselo pipa dentro de un disfraz, ¡y la picaresca rusa haciendo de las suyas!