El rescate gatuno con coche teledirigido que Hollywood envidiaría

El rescate gatuno con coche teledirigido que Hollywood envidiaría
En Selden, Nueva York, un gatito se atascó en una tubería de desagüe. La Liga de Rescate Animal de Strong Island ideó un plan de película: atar comida a un coche de radiocontrol, conducirlo hasta el felino y atraerlo hasta la salida. La misión fue un éxito total.
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La vida de un rescatista de animales no es fácil, pero a veces, requiere una pizca de ingeniería improvisada y muchos juguetes. Este fue el caso de la Liga de Rescate Animal de Strong Island, en Selden, Nueva York, que se enfrentó a un dilema felino de proporciones épicas (o al menos, de tubo de desagüe).

Resulta que un gatito, al que cariñosamente llamaron Piper, decidió que una tubería de desagüe pluvial era el sitio perfecto para echarse una siesta… y se quedó atascado. Los voluntarios acudieron a la llamada, pero se encontraron con un problema grave: el pequeño estaba demasiado lejos dentro del tubo como para poder alcanzarlo con métodos tradicionales, y el conducto era demasiado estrecho para que entrara cualquier persona. Era un callejón sin salida, y Piper, por su parte, estaba muy asustado y sin querer colaborar.

Fue entonces cuando a los héroes de Strong Island se les encendió la bombilla: si no puedes ir tú, envía un agente especial. ¿Y qué agente es pequeño, manejable y puede llevar un soborno? ¡Un coche teledirigido! Ni cortos ni perezosos, idearon un plan que parecía sacado de una película de espías de serie B. Ataron un pequeño recipiente con comida al chasis de un coche de radiocontrol y lo pusieron en marcha dentro del oscuro y húmedo túnel.

La misión era delicada. Había que conducir el coche hasta donde estaba Piper y dejar que el aroma de la comida hiciera el resto. El equipo de rescate, probablemente sujetando los mandos con una tensión digna de una final olímpica, fue maniobrando el pequeño vehículo hasta la posición del minino. El plan funcionó a las mil maravillas: el gatito, probablemente más motivado por la promesa de un festín que por la curiosidad de ver un juguete motorizado, siguió el rastro de la comida y se dejó guiar suavemente hasta la boca de la tubería, donde finalmente pudo ser agarrado y puesto a salvo.

Tras el rescate, Piper se encuentra sano y salvo. Este suceso no solo prueba la ingeniosa dedicación de los rescatistas, sino que también nos da una valiosa lección: nunca subestimes el poder de un buen coche teledirigido y un poco de comida para resolver un drama de tuberías.