El resbalón de un colegio católico con la historia y los símbolos

El resbalón de un colegio católico con la historia y los símbolos
Un colegio católico en Utah se metió en un lío mayúsculo cuando un alumno de primaria dibujó una esvástica en un deber de clase. La profesora afirmó no reconocer el símbolo, desatando la polémica y forzando su renuncia. El obispo y la dirección tuvieron que pedir disculpas públicas por el incidente.
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Agárrense que vienen curvas, porque lo que os voy a contar ocurrió en un colegio católico de Draper, Utah, y es de esas historias que te hacen levantar una ceja y soltar un ‘¿en serio?’. Todo empezó con una tarea aparentemente inocente para los chavales de cuarto de primaria: crear una bandera que los representara.

La cosa se puso tensa cuando una bandera, en particular, apareció adornada con una esvástica. Sí, habéis oído bien, una esvástica. Los padres, como es lógico, se quedaron a cuadros y con razón pegaron un salto. ¿Cómo es posible que un símbolo con una carga histórica tan brutal acabe en un deber escolar?

La profesora en cuestión, Stansbury Hall, argumentó que, aunque les había dicho a los niños que no usaran símbolos ofensivos, ella no reconoció la esvástica al verla. Según sus propias palabras, no la ‘conectó con la esvástica nazi’. Que levante la mano quien no se haya quedado con la boca abierta. Otro padre añadió leña al fuego explicando que su hijo, al crear el símbolo, creía que significaba ‘paz y armonía’, citando a un amigo de la familia que había vivido en la India. Y aquí es donde la historia coge tintes surrealistas, porque sí, la esvástica tiene un origen mucho más antiguo y pacífico en algunas culturas, pero su apropiación por parte del nazismo la ha transformado para siempre.

La directora del colegio, Nikki Ward, no tardó en enviar un correo pidiendo disculpas por el desbarajuste. Pero el asunto era tan gordo que hasta el mismísimo obispo Oscar A. Solis tuvo que salir a la palestra. En un comunicado oficial, el obispo pidió perdón a la comunidad, calificando lo sucedido de ‘inaceptable’ y asegurando que tomarían medidas para que algo así no se repitiera. Prometió formación adicional para el profesorado en ‘sensibilidad cultural y símbolos’, que, visto lo visto, no les vendría nada mal.

El desenlace de este embrollo fue la renuncia de la profesora Stansbury Hall. Un final agridulce para un incidente que demuestra lo fácil que es resbalar en temas históricos y culturales, especialmente cuando uno anda un poco despistado con los símbolos. Parece que la lección más importante aquí no la aprendieron los alumnos, sino algunos de los adultos implicados.