
Seamos sinceros: San Valentín es un campo minado. Mientras la mayoría de la gente intenta fingir que el amor es tan dulce como el chocolate que se regalan, hay una minoría silenciosa que preferiría mandar a paseo a Cupido. Para ese selecto club de corazones rotos (o simplemente rencorosos), el Centro de Naturaleza de Louisville (LNC) en Kentucky, Estados Unidos, ha lanzado la campaña más terapéutica del año.
El homenaje más asqueroso: tu ex, ahora un bicho
Si pensabas que el mejor regalo era un ramo de rosas, piénsalo de nuevo. El LNC ha ideado una recolecta de fondos que es pura catarsis emocional. ¿El trato? Por una donación, puedes nombrar a una de sus Cucarachas Silbadoras de Madagascar con el nombre de ese antiguo amor que, seamos honestos, no merecía ni un mensaje de «Feliz Navidad».
Olvídate de quemar fotos; esto es mucho más eficiente y beneficioso para la naturaleza. El centro ha explicado que esta iniciativa no solo ofrece una forma divertida y extrañamente satisfactoria de exorcizar viejos demonios relacionales, sino que también sirve para financiar sus programas de educación y conservación. ¡Tu rencor ayuda a salvar el planeta!
¿Por qué una cucaracha silbadora?
No eligieron a un conejito precisamente. La cucaracha silbadora de Madagascar es conocida por su tamaño robusto (pueden medir hasta 7.5 centímetros) y, sí, por emitir un distintivo sonido silbante cuando se sienten amenazadas o al cortejar. Quizás el LNC pensó que este comportamiento ruidoso e irritante era el análogo perfecto a ciertos ex. La similitud es inquietante.
Esta especie, cuyo nombre científico es Gromphadorhina portentosa, es inofensiva para los humanos, pero su presencia es lo suficientemente impactante como para servir de perfecto sustituto simbólico para esa persona que te hizo sufrir. La campaña se presenta como el método perfecto para «dar un final apropiado» a esas relaciones fallidas.
Aunque el centro no te enviará la cucaracha a casa (afortunadamente para Correos), sí que te ofrecen la satisfacción moral de saber que hay un insecto feo y gigante en Kentucky que lleva el nombre de quien te hizo perder el tiempo. Es el regalo de San Valentín ideal: cero azúcar, 100% rencor bien canalizado. Así que, si este 14 de febrero te pilla pensando en venganza, ya sabes dónde donar para que la naturaleza te eche una mano, sin necesidad de recurrir a la brujería.
