
Hay mañanas en las que uno no sabe ni qué se pone, y parece que a los padres de un pequeño en Georgia les pasó exactamente eso. Lo que pretendía ser un almuerzo nutritivo para aguantar las clases de preescolar se convirtió en una escena digna de una película de espías, pero sin glamour y con mucha intervención policial. El protagonista: un martini enlatado que acabó en la fiambrera de un niño.
¿Zumo de frutas o cóctel de etiqueta?
El incidente ocurrió en una escuela primaria del condado de Gwinnett, donde los profesores se quedaron de piedra al descubrir que uno de sus alumnos de cuatro años portaba una bebida con graduación alcohólica. Al parecer, la confusión vino provocada por el diseño del envase, que a ojos de un padre somnoliento o con demasiada prisa, podría pasar perfectamente por un bote de zumo inocente. Sin embargo, el contenido era un martini listo para beber.
Intervención de las autoridades
Como era de esperar, el protocolo escolar no incluye la barra libre. El centro activó de inmediato las alarmas y llamó a la policía local y a los servicios de protección de menores. Aunque todo apunta a un despiste doméstico monumental, las autoridades procedieron a investigar si el niño llegó a ingerir la bebida o si algún otro compañero se apuntó a la fiesta improvisada. Desde luego, la próxima vez revisarán la nevera con lupa antes de cerrar la mochila.
