¿Estás listo para llevar tu paladar al límite? Olvídate del queso con nueces, con trufas o con romero. En Brasil, un maestro quesero ha decidido que lo que le faltaba a este manjar lácteo eran… ¡hormigas! Y no unas hormigas cualquiera, sino unas con superpoderes de sabor.
Os presentamos a Luiz Gustavo, un visionario con quesería propia, GuNa, en las pintorescas montañas de Mantiqueira. Su última creación es un queso de leche de vaca que, a primera vista, podría parecer normal. Pero si te acercas un poco, verás unos puntitos oscuros que no son especias, amigos, ¡son hormigas! Específicamente, las famosas hormigas sauva, o *Atta cephalotes* para los más puristas, las cuales son conocidas por su dieta basada en las hojas, lo que les confiere ese toque único.
Estas hormigas, que son como las supermodelos del mundo de los insectos comestibles, son muy apreciadas por su peculiar sabor. Imagina una explosión en tu boca que combina el toque cítrico del limón, el picante exótico del jengibre y una especie de hormigueo electrizante, parecido al que te deja la pimienta de Sichuan. Pues eso es lo que estas pequeñas criaturas aportan al queso de Luiz Gustavo. Él las recoge a mano en su hábitat natural, las limpia con esmero y, ¡zas!, directas a la cuajada. Una apuesta arriesgada, ¿verdad?
Pero la valentía ha tenido su recompensa. Este queso, que podría protagonizar cualquier documental de «Comidas Extrañas», se ha convertido en un auténtico fenómeno. La gente está muriéndose de curiosidad por probarlo, y los más atrevidos ya lo han calificado como una experiencia inolvidable, describiéndolo como ácido, ligeramente picante y casi efervescente. Tanto es así, que el queso con hormigas sauva no solo ha conquistado los paladares locales, sino que ha volado hasta los prestigiosos World Cheese Awards de 2022, donde se llevó una merecidísima medalla de bronce. ¡Ahí es nada!
Gustavo, que trabajó codo a codo con el chef Ricardo Costa para perfeccionar la receta, no solo buscaba la originalidad. Detrás de esta locura culinaria hay un profundo respeto por las tradiciones brasileñas. Comer hormigas (conocidas como Tsaúva) es algo que algunas comunidades indígenas llevan haciendo desde hace siglos, a menudo asadas. Él ha llevado esa tradición milenaria a la mesa del siglo XXI, transformándola en una delicatessen moderna, creando un producto que revaloriza la cultura alimentaria de la región.
Así que, si te consideras un auténtico *foodie* sin miedo a las nuevas sensaciones, quizás sea el momento de apuntar este manjar en tu lista de deseos. Eso sí, prepara la cartera, porque la exclusividad tiene un precio: este queso tan peculiar ronda los 50 euros el kilo. Pero, ¿quién le pone precio a la aventura de probar un queso que te pica y te sorprende a cada bocado? Una cosa está clara: la próxima vez que te ofrezcan queso, asegúrate de preguntar qué lleva… no vaya a ser que te lleves una sorpresa hormigueante.

