¿Os acordáis de aquel legendario viaje de soltero del Príncipe Harry a Las Vegas en 2012? Sí, ese en el que las fotos de un Harry… digamos, «al natural», jugando al billar nudista dieron la vuelta al mundo. Pues bien, diez años después de aquel bochornoso (o glorioso, según se mire) incidente, nuestro pelirrojo favorito ha decidido pedir perdón a la mismísima Familia Real. Y lo mejor de todo es la excusa: ¡asegura que estaba «bajo coacción»!
Imaginad la escena: la realeza británica, con su flema habitual, escuchando a Harry explicar que sus aventuras sin ropa en Las Vegas no fueron un acto de rebeldía, sino una especie de… ¿presión de grupo? Al parecer, durante esa fatídica partida de «strip billiards» (billares de quita y pon, para los amigos), el pobre Harry se sintió tan «coaccionado» que no le quedó otra que ir desprendiéndose de sus prendas hasta quedarse como vino al mundo. Una situación, sin duda, digna de un guion de comedia.
Según los chismorreos (y el propio artículo), Harry ha calificado aquel episodio como un «error» de juventud, pero también una «lección aprendida». Suponemos que la lección fue: «no juguéis al billar sin ropa con gente que tenga cámara». El Duque de Sussex, al parecer, entregó su mea culpa desde la intimidad del Castillo de Balmoral, dejando a la prensa con la miel en los labios y a la Casa Real con una anécdota más para sus cenas de Navidad.
El incidente de Las Vegas no solo generó un aluvión de titulares y memes, sino que también puso a prueba los nervios de Buckingham. Aquellas imágenes de un Harry más despreocupado (y desnudo) que nunca contrastaban con la imagen impoluta de la monarquía. Ahora, con esta disculpa tardía y su peculiar justificación, Harry añade un nuevo capítulo a su leyenda de príncipe gamberro con corazón de oro (y alguna que otra juerga sin ropa). Quién sabe, quizás ahora la Reina le perdone la multa por perder la bola 8 y, de paso, la ropa.




