El preso del siglo XXI y su soga de sábanas para una fuga de cine

El preso del siglo XXI y su soga de sábanas para una fuga de cine
Un preso de Pensilvania, Frank M. Malick Jr., intentó escapar de la cárcel del condado de Northumberland usando una ingeniosa cuerda hecha con sábanas. Fue descubierto antes de poder usarla, frustrando su plan de fuga, que incluía la ayuda de un cómplice externo. Un clásico que casi sale bien.
0
0

¡Acción, cámara… y casi fuga! La cárcel del condado de Northumberland, en Pensilvania, fue testigo de un intento de evasión que parece sacado de un guion de comedia carcelaria, aunque para sus protagonistas la risa se les quedó en la garganta. Frank M. Malick Jr., de 35 años y residente de Ranshaw, demostró que la creatividad no tiene límites, ni siquiera tras los barrotes.

Nuestro intrépido protagonista fue imputado con cargos de intento de fuga y posesión de instrumentos para delinquir, y no es para menos. ¿Su arma secreta? Una soga, sí, una soga… ¡pero no una cualquiera! Fabricada artesanalmente con sábanas de su celda, atada con esmero a la barra de una ventana. Se ve que Malick se tomó muy en serio lo de «hacer la cama».

El «Gran Escape» al estilo Malick tenía fecha: la noche del 19 de mayo. Sin embargo, su plan, digno del mejor Houdini de andar por casa, se fue al traste antes de siquiera empezar. Un avispado oficial de correccionales, Robert Neidig, descubrió la improvisada cuerda a eso de las 7:45 de la tarde. ¡Menudo jarro de agua fría para el aspirante a fugitivo!

Ante la evidencia irrefutable de su obra textil, Malick no tuvo más remedio que confesar. Admitió haber fabricado la cuerda con sus sábanas (esperemos que, al menos, las sábanas estuvieran limpias) y que su intención era, efectivamente, salir por patas. La confesión reveló también una curiosa estrategia post-fuga: se encontraría con otro ex-compañero, Matthew Hupp, que por aquel entonces disfrutaba de la libertad bajo fianza.

Hupp, de 26 años y de Coal Township, también se vio salpicado por este rocambolesco asunto, siendo acusado como cómplice en el intento de fuga. Malick insistía en que Hupp le recogería en los exteriores de la prisión, mientras que Hupp, como era de esperar, negaba la mayor. Eso sí, los registros de comunicación entre ambos eran sospechosamente frecuentes, dejando claro que su amistad iba más allá de compartir memes.

Y aquí viene el detalle que pone la guinda al pastel: la barra de la ventana a la que Malick había atado su soga ¡no estaba bien asegurada! El subdirector de la prisión, Justin Feeney, tuvo que admitir que la barra «no estaba fijada correctamente con remaches». Vamos, que Malick no solo tenía talento para la sastrería, sino también para encontrar fallos de seguridad. La barra fue retirada y debidamente asegurada después del incidente.

Malick, que ya estaba en prisión preventiva por cargos de agresión agravada, agresión simple y acoso, sumó así un nuevo capítulo a su historial. Parece que, de momento, su carrera como escapista profesional tendrá que esperar. Un recordatorio para todos: si vais a intentar una fuga, al menos aseguraos de que vuestras herramientas de escape no estén hechas de cosas que se lavan con Ariel.