El Presidente de Irán pide al Gobierno que escuche a la gente por la televisión estatal

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Imagine la escena: alfombra roja, cámaras enfocando, y Ebrahim Raisi, el mismísimo presidente de la República Islámica de Irán, se sienta cómodamente en la televisión estatal (sí, esa misma que está más controlada que un ascensor en hora punta). ¿Y qué suelta? Pues la joya de la corona: ¡Que el gobierno tiene que escuchar las críticas de la gente! Un aplauso, por favor, a la ironía política en estado puro.

Este mensaje de Raisi, que vendría a ser el equivalente moderno de pedir a un gato que no cace ratones, se produjo justo en un momento donde su gobierno no es precisamente conocido por su talante dialogante, sino más bien por su mano dura. De hecho, la disidencia y la crítica en Irán suelen ser atendidas con una mezcla de porras y celdas, no con una taza de té y un debate civilizado. El presidente instó a su administración a «atender las críticas», asegurando que si la gente se queja, es porque espera una solución. Claro que sí, Ebrahim. Lo que la gente espera es que el tipo que está hablando en la tele deje de encarcelar a los que critican y de silenciar toda voz discordante.

Es importante destacar que el acceso a la información y la libertad de expresión en Irán están sumamente restringidos. Emitir esta «ocurrencia» en el canal oficial, que es el único lugar donde muchos pueden ver al líder, es un movimiento maestro de relaciones públicas… o un desastre de credibilidad. La noticia ha dado la vuelta al mundo precisamente por este toque surrealista, digno de la categoría ‘Esto no puede ser verdad, pero lo es’. Es como si el capitán de un barco que se hunde diera una rueda de prensa explicando la importancia de evitar los icebergs mientras el agua ya llega a las rodillas. En fin, que el mensaje está ahí. Ahora solo queda ver si el gobierno —el mismo gobierno que él lidera y que, presuntamente, hace todo lo contrario— decide, ya sabes, *hacer caso* a lo que el jefe dijo en la tele. Nosotros no apostaríamos nuestros riales por ello.