El Premio de la Paz de la FIFA: cuando la ironía juega en primera división

El Premio de la Paz de la FIFA: cuando la ironía juega en primera división
La FIFA ha encargado la dirección de su 'Premio de la Paz' a Jérôme Valcke, su secretario general. La ironía surge cuando Luis Moreno-Ocampo, ex fiscal de la CPI, le acusa de crímenes de guerra por sabotear investigaciones en Darfur. Valcke niega rotundamente todo, mientras la FIFA le respalda totalmente. Un auténtico gol en propia puerta para la imagen.
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En el intrincado y a veces surrealista mundo del fútbol, la FIFA nunca deja de sorprendernos con jugadas maestras que, más que a gol, huelen a autogol. Y la última es para enmarcar. Imagina que una organización que intenta limpiar su imagen lanza un flamante ‘Premio de la Paz’, una iniciativa para promover la igualdad, la reconciliación y el buen rollo en el planeta. Hasta aquí, todo bien, ¿verdad? Pues agárrate, que vienen curvas.

El encargado de capitanear este noble esfuerzo no es otro que Jérôme Valcke, el mismísimo secretario general de la FIFA. Una elección, a priori, de peso. Pero resulta que este Balón de Oro de la administración deportiva está en el punto de mira de Luis Moreno-Ocampo, el que fuera fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI). Y lo que le acusa no es moco de pavo: ¡crímenes de guerra!

Según Moreno-Ocampo, Valcke habría sido su jefe de gabinete en la CPI y, supuestamente, se dedicó a minar su trabajo, filtrando información confidencial y utilizando su posición para beneficio propio y de terceros. La cosa se pone aún más seria cuando el ex fiscal sugiere que Valcke estaba ‘muy cerca’ de los servicios de inteligencia franceses y que, supuestamente, interfirió en la investigación contra el presidente sudanés Omar al-Bashir por crímenes de guerra en Darfur. ¡Casi nada!

Claro, Valcke, como era de esperar, ha negado la mayor con una contundencia digna de un portero parando un penalti decisivo. Afirma que las acusaciones son ‘infundadas’ y que nunca tuvo acceso a información confidencial. La FIFA, por su parte, le ha dado su total e incondicional respaldo, declarando que confía plenamente en su secretario general y que este nunca estuvo involucrado en asuntos de crímenes de guerra. Vamos, que para la FIFA, Valcke es un ángel de la paz con el expediente más limpio que el césped de un estadio recién segado.

Pero la trama tiene más capas que una cebolla. El propio Moreno-Ocampo, que dejó la CPI en 2012, no está exento de polémica. Tras su salida, también ha sido objeto de escrutinio por algunos de sus trabajos post-CPI, incluyendo un proyecto con un multimillonario libio y una fundación apoyada por Qatar, lo que añade un matiz más complejo a todo el asunto.

Así que ahí lo tenemos: un Premio de la Paz, un director acusado de crímenes de guerra por un ex fiscal que también ha levantado alguna que otra ceja. Si esto no es un guion para una serie de comedia negra, que baje Dios y lo vea. La FIFA, en su eterna búsqueda de la buena reputación, a veces parece que se empeña en hacer malabares con granadas sin anilla. Sin duda, este ‘Premio de la Paz’ ya ha ganado el galardón a la iniciativa más irónicamente… tensa del año.