El portal de Stranger Things que saboteó las Navidades de un vecino

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En la pequeña localidad de Plainfield, Illinois (EE. UU.), la Navidad se había convertido en un asunto del ‘Upside Down’. Una familia fanática de la serie de Netflix, Stranger Things, decidió elevar el arte de la decoración navideña a niveles estratosféricos, instalando un espectáculo de luces totalmente sincronizado con música que recreaba el famoso ‘Gate’ o portal dimensional de la serie. No hablamos del típico Papá Noel hinchable y un par de guirnaldas; esto era ingeniería navideña de alto octanaje, atrayendo a miles de visitantes cada noche.

El montaje, un verdadero prodigio de la sincronización lumínica, conseguía crear una ilusión tan vívida del vórtice dimensional que convertía la casa en una auténtica peregrinación friki. Sin embargo, no todo el mundo estaba dispuesto a aceptar un viaje gratuito a Hawkins desde la puerta de su casa.

El drama no vino de un Demogorgon o de los problemas de tráfico generados por la multitud. Fue mucho más cotidiano, y a la vez, totalmente hilarante: el vecino de al lado estaba hasta el gorro porque su puerta del garaje se había declarado en huelga. El residente afectado se quejó de que el espectacular y rítmico ‘Gate’ de luces, con su intensa secuencia de destellos y cambios de frecuencia, estaba interfiriendo directamente con los sistemas de automatización de su hogar.

Aparentemente, la intensidad lumínica y las frecuencias utilizadas para conseguir ese efecto de vórtice eran tan invasivas que desincronizaban el mando del garaje de la casa contigua. Imagina la escena: cada vez que el ‘portal’ se abría de forma dramática en el césped de al lado, la puerta del garaje del vecino decidía que ya no le apetecía colaborar. Era el sabotaje navideño más tecnológico de la historia, orquestado por una decoración festiva.

Ante la queja formal (y probablemente muy exasperada) del vecino, los creadores del show, a pesar de la frustración de sus miles de fans y la publicidad nacional, decidieron actuar con sensatez. Tuvieron que apagar o modificar temporalmente el segmento del espectáculo que causaba la interferencia electromagnética, lo que provocó que el portal se cerrara de forma abrupta. La moraleja: cuando decoras tu casa como si fuera un experimento ultrasecreto del Gobierno, no te sorprendas si los electrodomésticos de al lado se vuelven rebeldes.