El ‘Portal a Otros Mundos’ de York: más chapa que viaje interdimensional

El 'Portal a Otros Mundos' de York: más chapa que viaje interdimensional
En York, Reino Unido, una escultura pública de 300.000 euros, apodada "el portal a otros mundos", ha desatado la controversia. Diseñada por niños, esta estructura de acero cilíndrica con imágenes caleidoscópicas y sonidos locales, genera debate entre quienes la ven como un icono turístico y quienes la critican por un excesivo gasto público.
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¡Atención, viajeros interdimensionales y fans de la ciencia ficción! Si estabais esperando el gran salto tecnológico que nos permitiría visitar mundos paralelos sin salir del barrio, tenemos noticias… a medias. En la bonita ciudad de York, Reino Unido, se ha puesto en marcha la construcción de una pieza de arte público que, prometemos, ha dado mucho que hablar. ¿Su nombre? Nada menos que el «portal a otros mundos». Sí, habéis leído bien: un portal. O al menos, así lo ha bautizado el imaginario popular.

Este controvertido proyecto, que forma parte de una renovación más amplia de Parliament Street valorada en 1,5 millones de libras, ha costado la friolera de 300.000 euros. Y aquí viene la parte que quizás desinfle vuestras expectativas de aventuras cósmicas: el famoso «portal» es, en realidad, una escultura de acero. Un cilindro imponente, apodado «El Ojo de York», por el que los visitantes pueden pasear. ¿Y qué se encontrarán dentro? En lugar de extraterrestres o paisajes de fantasía, promete «imágenes caleidoscópicas» y «paisajes sonoros» que evocan la propia ciudad. ¡Un viaje inmersivo, pero sin salir de la atmósfera terrestre!

Lo más curioso es que el diseño de esta pieza, que medirá 2,5 metros de alto y 3,5 metros de diámetro, ha corrido a cargo de… ¡niños de escuelas locales! Imagina la reunión: «¿Y si hacemos un túnel que lleve a la dimensión de los caramelos infinitos?». Al final, la visión se materializó en acero y sonidos.

La iniciativa, financiada por el Arts Council, el Ayuntamiento de York y otras entidades, busca ser un «icono» para la ciudad y atraer a más turistas, según la concejala Sonja Crisp. Pero no todos están tan entusiasmados con la idea. De hecho, la reacción local ha sido de todo menos discreta. Muchos ciudadanos lo consideran un «despilfarro de dinero de los contribuyentes», especialmente cuando se están recortando servicios municipales. Algunos lo tachan de «feo» y hasta ofensivo para las personas sin hogar que frecuentan la zona.

Y es que, seamos sinceros, la broma se cuenta sola. Un comentario en particular captura el espíritu: «Mientras no se vuelva un capítulo de Doctor Who y absorba a la gente a una zona horaria diferente, estoy seguro de que estará bien». Menos mal, porque a este paso, con lo que ha costado, lo mínimo es que te teletransporte directamente a un buffet libre. Por ahora, nos conformaremos con un paseo sonoro y visual por las maravillas de York, que tampoco está mal. ¡Quién necesita portales intergalácticos cuando tienes un cilindro de acero que suena a ciudad!