El portaaviones más caro de la historia tiene problemas serios para ir al baño

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Un gigante tecnológico con problemas de fontanería

Parece el inicio de un chiste malo, pero es la cruda realidad de la ingeniería naval moderna. El USS Gerald R. Ford, el portaaviones más avanzado y costoso jamás construido por la Marina de los Estados Unidos, tiene un pequeño problema doméstico: sus tuberías no dan abasto. Con una inversión que ronda los 13.000 millones de dólares, nadie esperaba que el talón de Aquiles de este titán fueran los inodoros.

El desatascador más caro del mundo

Según informes de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental, el sistema de alcantarillado del buque es tan propenso a los atascos que requiere limpiezas químicas constantes. Cada vez que el sistema decide decir basta, la Armada debe desembolsar unos 400.000 dólares para realizar un tratamiento con ácido. Este mantenimiento imprevisto se ha convertido en una pesadilla logística y financiera que no estaba en los planos originales del diseño.

La misión es lo primero, la higiene lo segundo

A pesar de la situación, el optimismo militar no decae. El vicealmirante Thomas Moore ha dejado claro que el portaaviones es plenamente operativo. En una declaración que ya es historia de la navegación, afirmó que el Ford cumplirá su misión con o sin baños. Una frase muy épica que, sin duda, reconfortará poco a los miles de marineros que conviven en el barco y que esperan que, entre misil y misil, el váter decida cooperar. Al final, resulta que ni siquiera la tecnología más puntera del planeta es inmune a un buen atasco de tuberías a la vieja usanza.