El político que intentó prohibir la hora del Pacífico en los contratos de Alabama

El político que intentó prohibir la hora del Pacífico en los contratos de Alabama
Un representante estatal de Alabama propuso vetar el uso de la Zona Horaria del Pacífico (PST) en las transacciones comerciales y contratos oficiales. Argumentó que referenciar la hora de la Costa Oeste era confuso y ponía en desventaja a las empresas locales frente a las compañías de California. ¡Vaya lío con la hora!
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En los anales de las propuestas legislativas más extravagantes, Alabama se lleva la palma con una idea que roza el surrealismo burocrático. Corría el año 2013 cuando el representante estatal Mike Hill decidió que ya era hora de poner límites, no solo a la geografía, sino también al tiempo que esta implica. Su enemigo: la Zona Horaria del Pacífico (PST).

Hill, un republicano del sur de EE. UU., presentó el Proyecto de Ley 27 (HB 27), que buscaba prohibir terminantemente que las agencias estatales de Alabama o cualquier negocio local entraran en contratos o acuerdos que utilizaran la hora del Pacífico como referencia. La propuesta era clara y contundente: cualquier transacción que hiciese referencia al PST sería considerada nula o, al menos, anulable por el estado.

El quid de la cuestión, según el legislador, no era un ataque personal contra California, sino un intento de proteger a los ciudadanos y empresarios de Alabama. Hill sostenía que la referencia al PST resultaba “confusa” y creaba un campo de juego desigual. En esencia, tener que calcular el desfase horario de dos horas con la Costa Oeste ponía en desventaja a los alabamaños frente a los gigantes corporativos y tecnológicos radicados en el Pacífico.

Imaginemos la escena: un contrato millonario que especificaba un plazo límite a las 17:00 PST. Si la ley hubiese prosperado, ese simple detalle horario habría bastado para invalidar el acuerdo. La medida pretendía forzar a todo el mundo a usar solo las zonas horarias que tocan Alabama (Central Time, CT) o la inmediatamente adyacente (Eastern Time, ET).

Aunque el objetivo final del proyecto era supuestamente salvaguardar los intereses locales, la prensa y la opinión pública lo tomaron como una maniobra excéntrica, una de esas ideas que demuestran que, a veces, en política se proponen soluciones dramáticas para problemas que se solventan con un reloj o una búsqueda rápida en Google. El proyecto, como era de esperar, no llegó a buen puerto, pero quedó inmortalizado como un hito curioso en la lucha legislativa contra el desfase horario.