El plan maestro marxista que acabó con penas de prisión de récord por un tren

El plan maestro marxista que acabó con penas de prisión de récord por un tren
Cinco 'anarco-comunistas' rusos han sido sentenciados a penas de cárcel de hasta 19 años por un intento fallido de sabotear una vía férrea militar. Aunque ellos lo ven como una protesta antibélica, la fiscalía lo tildó de intento de golpe de estado, en un caso que sus abogados califican de 'teatro del absurdo'.
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En Rusia, parece que para derrocar un gobierno ya no necesitas un ejército, solo una vía de tren con un poco de dinamita mal puesta y una imaginación desbordada por parte de la fiscalía. Cinco ‘anarco-comunistas’ rusos, miembros de la pintoresca ‘Organización de Combate de Anarco-Comunistas’ (BOAK), acaban de descubrirlo de la forma más dura: con penas de prisión que harían sonrojar a un dictador de opereta.

Nuestros intrépidos revolucionarios, identificados como Yevgeny Bardaovsky, Denis Romanov, Kirill Berdysh, Roman Nasryev y Alexey Maltsev, se vieron envueltos en lo que, según la versión oficial, era un complot digno de película, pero con un presupuesto de serie B. Su gran plan: volar por los aires una vía férrea en la región de Sverdlovsk en marzo de 2022. ¿El objetivo? Detener un tren cargado de material militar con destino a Ucrania. Un acto de protesta antibélica, según ellos. Un intento de derrocar el gobierno y establecer una ‘república popular’, según la fiscalía, que parece tener más guionistas que pruebas.

El ‘golpe de estado’ en cuestión resultó ser una chapuza, con permiso de la expresión. El intento de sabotaje causó daños menores y, para colmo, uno de ellos, Bardaovsky, fue pillado con las manos en la masa. Menuda forma de mantener el perfil bajo. Lo más inquietante es que, una vez detenidos, todos los acusados, incluido Bardaovsky, denunciaron haber sido torturados para confesar crímenes que, a todas luces, superaban con creces la envergadura de su ‘operación’.

¿Las consecuencias de esta patética revuelta de andar por casa? Ni más ni menos que entre 7 y 19 años de cárcel. Bardaovsky, el que fue pillado in fraganti, se lleva el premio gordo con 19 años, mientras que Romanov, Berdysh y Nasryev obtuvieron 17 años cada uno. Maltsev, el benjamín del grupo, se libró con solo 7 años por ‘pertenencia a una organización terrorista’, una etiqueta que, casualmente, el Kremlin cuelga a la BOAK para justificar la mano dura.

Los abogados de la defensa, que deben haberse sentido en un episodio de ‘La que se avecina’, calificaron el proceso de ‘teatro del absurdo’. Argumentaron que las acusaciones eran desproporcionadas y que, más que un plan de derrocamiento gubernamental, aquello era un intento de protesta desesperado y mal ejecutado. Pero claro, en un país donde la disidencia se mide con la misma vara que la traición a la patria, un poco de humo en las vías puede interpretarse como el inicio de una nueva revolución bolchevique. En fin, que el humor negro se sirve frío en los tribunales rusos.