La fiebre por el pickleball ha llegado a un nivel que roza lo surrealista. Si pensabas que este deporte era solo una moda pasajera para pasar la tarde del domingo, prepárate, porque Arizona está moviendo los hilos legales para convertirlo en su deporte oficial del estado. Y no, no es una broma.
El imperio de la raqueta en el desierto
La campaña está liderada por entusiastas locales que argumentan, con bastante razón, que Arizona se ha convertido en la meca absoluta de este deporte. Para que te hagas una idea de la magnitud del asunto, marcas gigantes de equipamiento como Proton tienen allí su sede central. Pero la cosa no se queda en unas cuantas pistas públicas de barrio:
- Se está construyendo el mastodóntico PURE Pickleball & Padel, unas instalaciones de casi 20.000 metros cuadrados con 48 pistas y, por supuesto, un bar en la azotea.
- A la vuelta de la esquina abrirá PickleRage, otro club gigantesco de casi 3.000 metros cuadrados.
«La infraestructura es real. La inversión es real. El bar en la azotea es real.»
La verdadera pregunta que se hacen los puristas es si un montón de asfalto pintado y bares con vistas son motivos suficientes para otorgar un estatus legal tan legendario.
Competición desleal frente a otros estados
Para poner todo esto en perspectiva, es maravilloso echar un vistazo a los deportes oficiales de otros lugares de Estados Unidos. Históricamente, este título se ha reservado para prácticas antiguas, pilares culturales o auténticas locuras bélicas:
- Maryland: Su deporte oficial desde 1962 es la justa. Sí, has leído bien. Tíos con armadura a lomos de un caballo intentando derribarse con lanzas.
- Alaska: El mushing o trineo de perros. Una práctica que lleva siglos garantizando la supervivencia en un terreno helado e implacable.
- Hawái: Las carreras de canoas polinesias, algo absolutamente fundamental para la identidad y navegación de las islas.
Y luego tendríamos a Arizona, coronando a un juego inventado en 1965 por un congresista de Washington que simplemente quería que sus hijos dejaran de aburrirse y dar la lata en el jardín trasero de su casa.
El fantasma del raquetbol de los 80
Los más veteranos del deporte recordarán el inmenso boom del raquetbol en los años 80. Llegó a tener 14 millones de jugadores en Estados Unidos. Todo el mundo tenía una raqueta, se abrían clubes en cada esquina y los gurús decían que dominaría el mundo. ¿Adivinas cuántos estados lo nombraron su deporte oficial? Exacto: cero.
En retrospectiva, fue la decisión más sabia. Aunque no queremos ser pájaros de mal agüero, entronizar un deporte que se juega con una pelota de plástico agujereada quizá sea un poco precipitado para los analistas deportivos.
Un lugar en la historia
Ojo, Arizona no es la única región loca por este pasatiempo. Utah ya lo hizo oficial en 2023, y Washington, el estado donde nació, también lo tiene sobre la mesa de sus legisladores.
Pero resulta innegablemente poético pensar que, si la legislación se aprueba, este simpático juego compartirá el panteón de los símbolos intocables de Arizona junto a emblemas centenarios como el cactus saguaro o el pájaro matraca.




