
En el mundo de los negocios, hay ideas innovadoras y luego está esto: la propuesta de negocio que roza la extorsión legalizada, cortesía del siempre ingenioso (o perturbador) mundo de la geoingeniería. Imagina que una mañana te despiertas y el tiempo es… bueno, un poco peor de lo habitual. Lluvia justo cuando no toca, sequía en plena temporada de cultivo. ¿Quién es el responsable? Quizá una empresa que ha decidido que manipular el clima puede ser sorprendentemente rentable.
La brillante (y algo malvada) idea, surgida hace unos años, se centra en la premisa de crear un mercado de derivados climáticos. La empresa en cuestión, Hyperion, o cualquier otra con acceso a las juguetitas de la modificación atmosférica (como la siembra de nubes), se colocaría en una posición única: serían capaces de empeorar el tiempo a voluntad, aunque sea solo un poquito, para fastidiar la cosecha del vecino o las vacaciones del de enfrente.
Pero aquí viene la parte divertida. Una vez que tienen la capacidad de fastidiar, venden contratos. ¿A quién? A aquellos que no quieren que les fastidien el tiempo. Agricultores, compañías de seguros, gobiernos locales… Básicamente, les pagas para que se queden quietos. La oferta es clara: ‘Paga para que no empeoremos ligeramente el clima en tu zona’. Es el equivalente atmosférico de ‘pago por protección’, pero con más vapor de agua y menos testosterona.
El cerebro detrás de esta ocurrencia, Eric Swerdfeger, lo veía como una forma de gestionar el riesgo climático. Además, si otra compañía de geoingeniería se ponía gallita y amenazaba con empeorar el tiempo, Hyperion, actuando como el gran matón del patio, le pagaría a esa otra empresa para que no lo hiciera. Serían el intermediario de la paz climática, cobrando primas aterrorizadas por su propio poder de destrucción menor.
Aunque el concepto nunca despegó como un modelo de negocio mainstream (quizá porque rozaba la trama de un villano de cómic), pone de manifiesto hasta dónde puede llegar la imaginación humana cuando se trata de monetizar absolutamente todo, incluso las nubes que nos cubren. Si buscas una inversión segura, quizá debas mirar a esta gente: si no tienen éxito vendiendo contratos, siempre pueden empezar a vender paraguas gigantes. Es lo que tiene crear la demanda a base de amenazas meteorológicas.
