El piloto que se encontró un ovni cilíndrico haciendo autostop a 16.000 pies

El piloto que se encontró un ovni cilíndrico haciendo autostop a 16.000 pies
Un piloto de jet privado despegando de Chicago reportó a Control Aéreo la presencia de un extraño objeto cilíndrico y oscuro, de tamaño considerable, que se mantuvo flotando a escasos metros de su aeronave. Tras 30 segundos de compañía inesperada, el objeto desapareció a una velocidad vertiginosa.
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Esto no es el típico avistamiento nocturno de un jubilado con prismáticos, esto es material de la buena y ocurrió a plena luz del día. Corría el año 2013, y en Chicago se celebraba el popular Air & Water Show. Nuestro protagonista en esta historia es el experimentado piloto de un Cessna Citation X, un jet privado de esos que te hacen la vida más cómoda a 16.000 pies de altura. Todo iba sobre ruedas (o, mejor dicho, sobre alas) mientras ascendía tranquilamente tras haber despegado de la ciudad de los vientos.

Pero la tranquilidad se esfumó cuando, al lado de su cabina, apareció un invitado que no figuraba en la lista de pasajeros. Literalmente. El piloto reportó a la atónita Torre de Control que tenía a un objeto «cilíndrico y oscuro» flotando peligrosamente cerca de su aeronave, a unos 300 o 500 pies de distancia. Vamos, que si estira la mano, casi lo toca. Un objeto de un tamaño «considerable» que, en lugar de pasar de largo, se mantuvo en paralelo a su trayectoria, como si estuviera esperando un hueco para aparcar en el cielo. Lo más chocante es que este cilindro volador no parecía ir a ninguna parte con prisa, se quedó ahí, observando el paisaje, o quizás preguntándose si el piloto llevaba cambio para el peaje espacial.

El objeto se mantuvo en perfecta formación con el jet durante unos 30 segundos. Y luego, el truco de magia: el cilindro decidió que ya había tenido suficiente de la Tierra, se impulsó a una velocidad que haría palidecer a un F-18 y desapareció de la vista en un abrir y cerrar de ojos. La reacción de Control Aéreo fue profesional, pidiendo confirmación, pero la realidad era que en sus radares no aparecía absolutamente nada que pudiese justificar el susto del piloto. La FAA (Administración Federal de Aviación), como buena burócrata espacial, registró el incidente y se encogió de hombros, reconociendo oficialmente que no tenían ni idea de qué era aquello. ¿Un dron gigante con un diseño futurista, un trozo de globo meteorológico de diseño vanguardista o, efectivamente, un alien que confundió el Citation X con un bus intergaláctico? Seguimos esperando que ese objeto pida perdón por el susto y pague su parte de la factura del combustible.