El ‘pequeño’ detalle que disolvió un matrimonio indio en tiempo récord

El 'pequeño' detalle que disolvió un matrimonio indio en tiempo récord
Un recién casado en la India pidió el divorcio tras descubrir en su noche de bodas que su pareja, de quien se pensaba era una mujer, era en realidad un hombre con una cirugía de cambio de sexo incompleta. La familia de la "novia" es investigada por fraude, ya que ocultaron la verdad a la familia del novio, que pagó una dote considerable.
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Agárrense, que la historia que os traemos hoy os va a dejar con la boca abierta. En el vibrante estado de Uttar Pradesh, India, un enlace matrimonial que prometía ser el inicio de una «dicha conyugal» se convirtió en un auténtico fiasco en menos de 24 horas. Y no, no fue por ronquidos o calcetines perdidos, la cosa fue mucho más gorda.

Resulta que unos jóvenes se dieron el «sí, quiero» en una boda tradicional, de esas concertadas, como mandan los cánones. El novio y su familia, siguiendo la costumbre, habían desembolsado una buena suma, nada menos que 500.000 rupias (unos 5.000 euros, ¡casi nada!), para cubrir los gastos nupciales y la dote. Todo parecía ir viento en popa, con el aroma a flores y especias, y las celebraciones a todo trapo.

Pero la luna de miel, o más bien la primera noche de casados, se torció de una manera que ni en la peor de las pesadillas. Al día siguiente, el pobre novio estaba pidiendo el divorcio más rápido que Usain Bolt en una carrera. ¿El motivo? Pues que su flamante esposa, esa a la que había jurado amor eterno, no era, digamos, exactamente una mujer. ¡Sorpresa!

Según los informes, el hombre descubrió con horror que su pareja era en realidad un hombre que había pasado por una cirugía de cambio de sexo, pero con un «pequeño» detalle: estaba incompleta. Imaginaos la cara del chaval. Lo que se esperaba que fuera una noche de «bendición marital» se transformó en un interrogante existencial y, para él, un «descubrimiento horrible».

Lo más escandaloso de todo es que, al parecer, la familia de la «novia» (que antes respondía al nombre de Deepak y luego al de Priya) era perfectamente consciente de la situación. Mantuvieron el secreto como si fuera la fórmula de la Coca-Cola, engañando a la familia del novio y colándoles un gato por liebre de dimensiones épicas. Aunque se conocían de toda la vida como vecinos, el encuentro oficial para el matrimonio se hizo a través de casamenteros.

La policía ya ha metido mano en el asunto, y la familia de la «novia» está bajo investigación por fraude. Un informe médico, tras las pertinentes comprobaciones, confirmó las sospechas del novio: la cirugía no estaba completa. Así que, entre el dineral invertido, la vergüenza pública y el shock de la situación, el matrimonio se evaporó más rápido que un charco en el desierto indio. Una historia que nos recuerda que, a veces, la realidad supera a la ficción, y que el amor, o al menos el matrimonio, puede ser realmente ciego… o muy despistado.