El Pentágono desmiente el uso de delfines kamikaze por parte de Irán pero confirma su propio ejército acuático

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Parece el argumento de una película de acción de serie B de los años noventa, pero ha ocurrido en la vida real y en plena comparecencia del Pentágono. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, se ha visto obligado a dar explicaciones ante la prensa para desmentir un rumor cuanto menos extravagante: que Irán esté planeando utilizar delfines kamikaze para atacar los buques de guerra estadounidenses en el tenso Estrecho de Ormuz.

Un desmentido surrealista en medio del conflicto

La bizarra aclaración llega a raíz de un informe publicado por The Wall Street Journal que sugería que las fuerzas iraníes podrían tener la capacidad de emplear cetáceos cargados con minas submarinas. Ante la avalancha de especulaciones, Hegseth dejó una frase para los libros de historia moderna:

«No puedo confirmar ni negar si nosotros tenemos delfines kamikaze, pero puedo confirmar que ellos no».

Aunque la imagen mental de un delfín inmolándose por su patria suene a chiste de internet, los expertos en defensa aseguran que la idea base no es ninguna locura. De hecho, varias potencias mundiales tienen un historial bastante documentado de reclutamiento de fauna marina para zonas de conflicto.

El verdadero escuadrón acuático de EE.UU.

Lejos de ser una táctica exclusiva de los villanos de ficción, la propia Marina de los Estados Unidos lleva más de medio siglo trabajando con animales. Desde 1959, el Programa de Mamíferos Marinos de la Armada recluta principalmente a delfines nariz de botella y leones marinos de California. Sus misiones, aunque aseguran que no son suicidas, son de vital importancia táctica e incluyen:

  • Detección de minas: Los delfines localizan explosivos submarinos ocultos en mar abierto.
  • Vigilancia y seguridad: Durante la Guerra de Vietnam, los delfines fueron entrenados para detectar buceadores enemigos que intentaban infiltrarse en instalaciones militares.
  • Recuperación de objetos: Los leones marinos, gracias a su excelente visión bajo el agua, son especialistas en encontrar y recuperar equipamiento perdido en zonas oscuras o con mucha basura submarina.

Delfín del Programa de Mamíferos Marinos de la Armada de EE.UU. detectando un torpedo

La naturaleza supera al radar

Según Scott Savitz, ingeniero senior de la Rand Corporation y experto en contramedidas, los delfines son sencillamente imbatibles en su trabajo. Su biosonar o ecolocalización es mucho más precisa que el sonar electrónico más moderno desarrollado por el ser humano. Tienen una capacidad innata para no solo localizar objetos bajo el lodo, sino también para diferenciarlos con un nivel de detalle asombroso.

La Guerra Fría y el reclamo de los animalistas

Estados Unidos no navega solo en esta peculiar carrera armamentística biológica. Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética también tuvo su propio batallón de delfines de defensa, el cual pasó a manos de Ucrania tras la disolución de la URSS. Como si de un botín de guerra se tratara, en 2014 Rusia volvió a tomar el control del programa tras la anexión de Crimea. Imágenes satelitales recientes han llegado a identificar corrales militares para delfines en el puerto de Sebastopol.

Ante las lógicas dudas éticas sobre utilizar animales en conflictos armados, los implicados en el programa estadounidense se defienden tajantemente. Aseguran que los animales están sanos, hacen ejercicio a diario y, lo más importante, adoran el programa. Para ellos es un juego en el que interactúan con humanos a cambio de pescado gratis, funcionando de forma idéntica a los perros rastreadores de explosivos. Hasta donde se sabe, ningún mamífero marino ha resultado herido en una operación militar estadounidense. Así que, por ahora, las profundidades marinas están a salvo de los delfines kamikaze, aunque sigan repletas de cetáceos reclutados.