Agarraos los gorros de papel de plata, porque el Pentágono acaba de abrir la caja de los truenos cósmicos. Siguiendo las directrices del expresidente Donald Trump, el Departamento de Defensa de EE. UU. ha publicado una nueva remesa de documentos desclasificados sobre OVNIs que harían salivar al mismísimo Fox Mulder. Y no, no estamos hablando del típico vídeo borroso grabado con una tostadora, sino de testimonios directos de los pioneros que viajaron a la Luna.

Esta desclasificación masiva cuenta con 161 archivos disponibles al público, avivando aún más la fiebre extraterrestre después de que, recordemos, el expresidente Barack Obama confesara en 2021 que, estadísticamente, la vida ahí fuera tiene sentido, aunque él no llegó a ver las pruebas irrefutables. La curiosidad por los Fenómenos Anómalos No Identificados (o UAP, como los llaman ahora los más estirados) está más candente que nunca.
El Apolo y las luces de feria espaciales
Lo más jugoso de esta filtración son, sin duda, las transcripciones de las históricas misiones espaciales de las décadas de 1960 y 1970. Al parecer, nuestros héroes del cosmos no estuvieron precisamente solos ni aburridos durante sus viajes:
- Misión Apolo 11 (1969): El legendario Buzz Aldrin detalló en una entrevista (publicada ahora) haber observado una fuente de luz bastante brillante a la que bautizaron de forma provisional y poco asustadiza como un «posible láser».
- Misión Apolo 12 (1969): El astronauta Alan Bean reportó haber visto partículas y destellos de luz que, textualmente, parecían estar «escapando de la Luna» y navegando libremente por el vacío espacial.
- Misión Apolo 17 (1972): Dos tripulantes alucinaron con intensas luces intermitentes. Jack Schmitt, visiblemente impresionado, soltó una frase para el recuerdo.
«¡Es como el 4 de julio ahí fuera!» – Jack Schmitt, astronauta del Apolo 17.
Incluso antes, en 1965, durante el vuelo espacial Gemini 7, el astronauta Frank Boman comunicó a la base de control haber avistado un bogey (término militar para un contacto no identificado) rodeado de «billones de pequeñas partículas» a la izquierda de su nave.
Objetos levitando e intrigas en Oriente Medio
Pero el misterio no se queda flotando en la ingravidez. Los documentos aterrizan con decenas de avistamientos dignos de cuarto milenio. Por ejemplo, un hombre juró ante el FBI en 1957 haber visto un enorme vehículo circular despegando del suelo. Y tan recientemente como a finales de 2023, ciudadanos estadounidenses afirman haber sido testigos de objetos de metal que levitaban y se materializaban mágicamente a partir de luces cegadoras.
El ámbito militar tampoco se queda atrás. La desclasificación incluye vídeos grabados en 2022 en Irak, Siria y los Emiratos Árabes Unidos. En uno de los clips de Oriente Medio, se observa un extraño objeto ovalado cruzando el cielo a toda pastilla de izquierda a derecha, algo que el informe etiqueta cautelosamente como un «posible misil».
En la Tierra, los políticos se tiran los trastos
Mientras unos miran a las estrellas, en los despachos de Washington hay bronca. Congresistas como el republicano Tim Burchett y Anna Paulina Luna están encantados con esta desclasificación, aplaudiéndola como un «gran primer paso» hacia la ansiada transparencia gubernamental. Sin embargo, no llueve a gusto de todos.
La siempre polémica Marjorie Taylor Greene, exaliada de Trump, ha torcido el morro asegurando en redes sociales que sacar a pasear los OVNIs ahora es solo una táctica de distracción masiva. «Estoy tan harta de la propaganda de ‘mira ese objeto brillante'», espetó, acusando al gobierno de desviar la atención de problemas reales como la inflación o los conflictos internacionales.
Ya sea tecnología alienígena, pedazos de hielo espacial reflejando el sol o proyectos militares secretos, el Departamento de Defensa promete liberar más archivos próximamente. Así que id preparando las palomitas, porque el culebrón galáctico de la política estadounidense no ha hecho más que despegar.




