El Pentágono deja de disparar a cerdos y cabras: adiós a la granja escuela militar

El Pentágono deja de disparar a cerdos y cabras: adiós a la granja escuela militar
El ejército de EE.UU. ha decidido abandonar el uso de animales vivos como cerdos y cabras en sus entrenamientos de trauma médico. Tras años de presión y con alternativas más modernas, dicen adiós a esta práctica polémica. Excepto la Armada, que sigue a lo suyo. Un avance para la 'sensibilidad' militar.
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Imagina la escena: un médico militar en medio de un simulacro de combate, con el barro hasta las orejas, y su ‘paciente’ es… ¡un cerdo o una cabra! Pues, aunque suene a sketch de humor, esto ha sido la realidad en los entrenamientos de trauma del ejército estadounidense durante décadas. Pero tranquilos, que la fiesta animal ha llegado a su fin.

El Pentágono ha soltado la bomba: se acabó lo de usar animales vivos como ‘muñecos’ de entrenamiento. Y la razón oficial es de traca: han encontrado «alternativas de entrenamiento más relevantes». ¡Menos mal, pensarán los bichos! Este cambio afecta a casi todas las ramas militares de EE.UU., salvo, ojo al dato, la Armada. Parece que los marineros tienen un apego especial por sus cabras. ¿Será que sus cabras tienen un chaleco antibalas más efectivo o es que simplemente son más cabezotas que el resto?

La decisión llega después de años de presión, que no de poca monta, por parte de grupos de derechos de los animales, como PETA. Estos activistas llevaban tiempo diciendo que lo de disparar, apuñalar o mutilar a cerdos y cabras para simular heridas de guerra era, cuanto menos, una práctica «medieval». Y no les faltaba razón. Mientras que aliados como Reino Unido, Canadá o Australia ya usaban simuladores humanos o cadáveres desde hace años, los yankees se resistían a dejar su peculiar ‘granja escuela’.

Los números hablaban por sí solos: solo en 2011, el ejército estadounidense utilizó la friolera de 8.767 animales, la mayoría cerdos y cabras, para estas prácticas. La idea era que los médicos y enfermeros aprendieran a tratar heridas de bala, quemaduras o amputaciones en un escenario «realista». Pero claro, por muy realista que sea, una herida de bala en un cerdo no es exactamente lo mismo que en un humano, ¿verdad? Ahora, la formación se basará en maniquíes de alta fidelidad que simulan reacciones humanas, e incluso cadáveres, algo que suena un poco menos ‘divertido’ pero muchísimo más ético y, según el propio ejército, «relevante».

Así que, podemos decir que, por fin, el Pentágono ha decidido bajarse del burro (o del cerdo, en este caso) y entrar en el siglo XXI en lo que a formación médica se refiere. Un aplauso por los animales y un «a ver si espabilan los de la Armada» por nuestra parte.