
Agárrense los machos porque la historia que os traemos hoy es de esas que te hacen levantar una ceja y pensar: «¿Pero qué demonios…?» Imaginad que compráis la casa de vuestros sueños (o al menos, la que os podéis permitir), y al poco tiempo os llega una carta del mismísimo «más allá»… o al menos de la antigua dueña, pidiéndola de vuelta. Pues algo así le ha pasado a Trish D’Souza, una mujer de Essex, que parece tener una conexión… digamos, especial, con una vendedora de casas un tanto persistente.
Todo empezó allá por 2008, cuando Trish se hizo con una vivienda en Essex. Poco después, ¡sorpresa! En el buzón, una carta. La remitente era Janet, la anterior propietaria, que en un tono bastante directo (y probablemente un poco desesperado) le decía que le encantaría recomprar la casa tras su divorcio. «Si alguna vez la vendes, quiero comprarla de nuevo, de vuelta a mí», rezaba la misiva. Normal que Trish se quedara con la mosca detrás de la oreja. ¿Quién es esta Janet y por qué quiere tanto esta casa?
Trish, ni corta ni perezosa, intentó contactar a Janet. Pero lo que descubrió fue de traca: a través del hermano de Janet (y una carta de un abogado, que siempre le da un toque dramático al asunto), se enteró de que Janet había fallecido. La pobre mujer no había podido cumplir su deseo de volver a su nidito. Aquí la historia ya pinta a película de domingo por la tarde, ¿verdad? Pero la cosa no acaba ahí, ni mucho menos. Pensaréis que esto fue una curiosa anécdota, un chiste del destino. ¡Pues no!
Un tiempo después, ya en Clacton-on-Sea, Trish y su marido Andy estaban buscando otra casa. Encontraron una que les gustaba un montón, estaban a punto de hacer una oferta, cuando algo les hizo clic. Al preguntar por el vendedor, les soltaron el nombre: «Janet». ¡Boom! La misma Janet que les había escrito la carta. Un escalofrío recorrió la espalda de Trish. Al final, no compraron esa propiedad, pero el susto se lo llevaron. Janet, ¿eres tú, jugando al Monopoly desde el otro barrio?
Y cuando ya pensábamos que la cosa no podía ser más extraña, llega el golpe de gracia. En 2023, Trish y Andy volvieron a la carga, buscando otra vez casa en Clacton-on-Sea. Y sí, habéis adivinado. Encontraron una casa, hicieron la oferta, y al confirmar los datos, el agente inmobiliario soltó la bomba: ¡la dueña anterior era Janet! Trish no pudo evitar la exclamación de «¡Dios mío, es Janet!» Y es que no es para menos. ¡Ya van tres propiedades con el sello de Janet! La última, además, está bastante cerca de la primera casa que casi compran de ella.
Trish está alucinando, y no es para menos. «Es una locura, un soplo de aire fresco», comenta. Incluso se atreve a decir que Janet es su «ángel de la guarda», guiándola hacia sus propiedades. Aunque también admite que quizás Janet era simplemente una gran amante de la inversión inmobiliaria, o que todo es una enorme y divertidísima coincidencia. Sea como fuere, Trish y Andy ya están manos a la obra con las reformas de la tercera casa «poseída» por Janet, que esperemos que no empiece a pedirles que la vendan para recomprarla ella.
Moraleja de la historia: si alguna vez te encuentras con una carta de la antigua dueña pidiéndote la casa de vuelta, no la tires. ¡Podría ser el inicio de una «amistad» inmobiliaria de por vida!
