
¡Atención, conductores! ¿Creéis haberlo visto todo en la carretera? Pues preparaos para la historia de Jeremy King, un señor de 46 años de Old Hickory, Tennessee, que ha elevado el concepto de ‘viaje a casa’ a un nivel completamente nuevo. Y no precisamente el que te esperas.
La escena tuvo lugar en la archiconocida I-24, cerca del marcador de la milla 70, en el condado de Rutherford. Era un día cualquiera hasta que las llamadas empezaron a inundar la centralita de los agentes: un tipo, presuntamente, hacía un ‘striptease improvisado’ en el arcén, ¡saludando a los vehículos con sus atributos al aire! Sí, habéis leído bien. Varios testigos corroboraron que el caballero se bajaba los pantalones para deleite (o espanto) de los que pasaban.
Cuando los agentes llegaron al lugar, la situación era tan surrealista como las llamadas. Allí estaba Jeremy King, tan tranquilo, en el arcén. Vestía una camiseta blanca y, ejem, unos bóxers grises… con los pantalones a la altura de los tobillos. Seamos sinceros, no es la indumentaria más apropiada para un paseo por la autopista.
Según el informe policial, nuestro protagonista sudaba a mares y parecía un poco (bastante) desorientado. Los agentes sospecharon que estaba bajo la influencia de alguna sustancia, y su estado de confusión no ayudaba precisamente a desmentirlo. Cuando le preguntaron qué hacía en semejante guisa y lugar, Jeremy soltó una de esas frases que pasan a la historia: «Estoy caminando a casa del trabajo».
Uno se imagina a los agentes procesando esa información, probablemente con una ceja arqueada. ¿Quizás su trabajo implicaba ser un ninja invisible y había tenido un percance con su uniforme? ¿O tal vez era un método innovador para evitar el tráfico? Las posibilidades son infinitas y, a la vez, ninguna tiene sentido.
Jeremy King fue rápidamente ‘invitado’ a pasar la noche en el calabozo del condado de Rutherford, acusado de exhibicionismo e intoxicación pública. De momento, no se ha fijado fianza para este peculiar ‘caminante a casa’.
Así que, la próxima vez que os quejéis del tráfico, recordad a Jeremy. Al menos vuestro trayecto no implicó enseñar vuestras partes nobles a extraños ni terminar en comisaría por un ‘malentendido’ sobre el camino a casa. ¡La carretera siempre nos sorprende!
