¿Cansados de los políticos de siempre? Pues en Polonia han encontrado la solución definitiva: ¡fichar a Jesús! No, no es una broma pesada ni un titular sacado de un periódico de humor. El mismísimo Parlamento polaco ha decidido tomar cartas en el asunto divino y ha aprobado una resolución de esas que te hacen levantar una ceja y preguntar: ‘¿Pero qué está pasando aquí?’.
El meollo del asunto es que los diputados polacos, con una mezcla de fervor religioso y un sentido del espectáculo político bastante agudo, votaron a favor de declarar a Jesucristo como el Rey Espiritual de Polonia. Sí, lo han oído bien. Jesús de Nazaret, el de los panes y los peces, ahora tiene una corona honorífica en la legislación polaca.
Ojo, que el título es ‘espiritual’, lo que significa que el Mesías no va a estar precisamente revisando presupuestos, discutiendo subidas de impuestos o presidiendo reuniones de la OTAN en Varsovia. Los asuntos mundanos y el tedioso trabajo de la administración diaria siguen siendo cosa de los mortales que cobran su nómina. El cargo es, por decirlo de forma elegante, puramente simbólico, una forma de reafirmar la profunda identidad católica de la nación.
Esta decisión, que suena a guion de comedia histórica en pleno siglo XXI, tiene su raíz en la fuerte tradición religiosa del país. Aunque el papel del Sejm (el parlamento polaco) es legislar sobre carreteras, sanidad y, yo qué sé, el precio del vodka, de vez en cuando se meten en jardines metafísicos. Declarar a una figura religiosa como monarca simbólico es un gesto de profundo calado que, para el resto de Europa, suena a broma divina o, como mínimo, a una estrategia brillante para asegurar el voto celestial.
Imaginemos la situación: Polonia ahora tiene un Rey que no paga impuestos, que es omnipresente y que, técnicamente, no puede ser destituido. ¡Menudo chollo de monarca! Mientras tanto, el Parlamento sigue debatiendo si el IRPF baja o sube, con el Rey Jesús probablemente observando desde arriba, pensando: ‘Pero si yo solo quería que os quisierais un poco’. En fin, un movimiento brillante para la galería que asegura que Polonia tiene, oficialmente, la agenda política más peculiar del continente. Otros países optan por el ‘marketing’ político; Polonia va directamente al ‘cielo marketing’. Un diez por la originalidad, aunque igual la economía la tienen que seguir gestionando los humanos.




