El Papa Leo XIV declara la guerra a los vicios de Hollywood

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Agárrense, amantes del cine y fieles católicos, porque la última noticia desde el Vaticano ha dejado a más de uno con la boca abierta y las cejas por las nubes. Y no, no hablamos de un cambio de vestuario papal, sino de una declaración de intenciones que apunta directamente al corazón de la meca del celuloide: Hollywood. Resulta que el ‘recién’ investido Papa Leo XIV, que ha irrumpido en la escena pontificia con una fuerza inusitada, ha dedicado su primera audiencia general a, nada más y nada menos, que a las estrellas de cine. Sí, han leído bien. Parece que la alfombra roja ha chocado de bruces con el camino de baldosas amarillas del Vaticano.

Según los vientos que soplan desde la Ciudad Eterna, Su Santidad no se ha andado con rodeos. Con una seriedad digna de los tiempos de la Inquisición, el Papa Leo XIV ha lanzado un mensaje claro, conciso y, para qué engañarnos, un tanto incendiario. El pontífice instó a los actores y actrices de Hollywood a que, por favor, se mantengan alejados de las tentaciones que tanto abundan en su glamuroso mundo: las drogas, el alcohol y, por supuesto, la promiscuidad sexual. Según él, estos vicios son un camino directo a la corrupción del alma y, peor aún, convierten a los ídolos de masas en un ‘pésimo ejemplo para la juventud’.

Pero la cosa no se queda ahí. Leo XIV, que parece tener una agenda de limpieza moral bastante ambiciosa, también aprovechó la ocasión para darle un buen repaso al arte moderno y a esas ‘películas y programas de televisión blasfemos’ que tanto abundan hoy en día. Y para que no quedaran dudas de dónde ve él el problema, el Papa señaló directamente a Hollywood como ‘la principal fuente de la decadencia moral’ de nuestra sociedad. ¡Toma ya!

Lo más curioso de este ‘nuevo’ líder espiritual es su identidad. Al parecer, el cardenal elegido para tan alta dignidad no es otro que Jorge Mario Bergoglio, el mismo que, supuestamente, debía haber elegido el nombre de Francisco. Pero en esta curiosa línea temporal, Bergoglio optó por el nombre de Leo XIV, en un emotivo (y anacrónico) homenaje a su admirado predecesor, el Papa León XIII, quien reinó a finales del siglo XIX. Un giro de guion que ni el mejor director de Hollywood habría imaginado.

Como era de esperar, estas declaraciones no han caído en saco roto. La Asociación Cinematográfica de América (MPAA) y la Alianza de Gays y Lesbianas contra la Difamación (GLAAD) han sido las primeras en levantar la voz, criticando duramente las palabras del pontífice. Parece que la relación entre el Vaticano y Hollywood, que ya era de por sí complicada, acaba de entrar en una fase… digamos, ‘dramática’. Estaremos atentos para ver si los Oscar de este año incluyen una nueva categoría: ‘Mejor bronca papal’.