El palomo viajero que se tomó muy en serio la orden de «vuelve a casa»

El palomo viajero que se tomó muy en serio la orden de
Un kayakista irlandés rescató a una paloma mensajera belga exhausta en alta mar, apodándola "Homie" y pidiéndole que volviera a casa. Días después, el ave apareció en su vivienda de Macroom, a kilómetros de distancia, negándose a marcharse. Ahora intenta localizar a su dueño original.
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Agárrense, porque esta historia tiene todos los ingredientes de una película Disney protagonizada por un animal tenaz. Nuestro héroe, Barry O’Connell, un tipo tranquilo de Macroom, Condado de Cork, estaba disfrutando de un paseo en kayak cerca de Galley Head cuando se encontró con un polizón alado. No era un albatros, sino una paloma mensajera de carreras belga, y estaba más agotada que un becario en cierre de mes.

La pobre paloma, que llevaba una anilla de registro, aterrizó en la proa del kayak buscando un descanso. Barry, con esa calma irlandesa, le ofreció agua y comida y, para hacer la situación más surrealista, le puso el simpático apodo de ‘Homie’. Mientras la trataba, Barry le dijo: ‘Vuelve a casa, Homie’. Después de reponer fuerzas, la paloma echó a volar de nuevo y nuestro kayakista asumió que era la típica anécdota marítima.

El universo (o al menos las palomas con GPS interno defectuoso) parece que se toman los mensajes muy, muy en serio. Varios días después, a muchos kilómetros de donde ocurrió el rescate en el mar, una paloma mensajera se presentó en la puerta de la casa de Barry en Macroom. Y no es que pasara a saludar: era persistente, se instaló en el jardín y se negaba rotundamente a marcharse. El pájaro había recorrido una distancia considerable por tierra para reencontrarse con su salvador.

Al verificar la anilla, Barry confirmó que se trataba, efectivamente, de la misma paloma belga que había rescatado en alta mar. ¡Homie había encontrado ‘su’ nuevo hogar! A pesar de ser una paloma de carreras con dueño legítimo en Bélgica, la fidelidad (o la confusión geográfica) del ave ha sido total. Barry y su familia se han tomado la situación con humor y responsabilidad, construyéndole un refugio temporal. Ahora están intentando localizar a la asociación belga de palomas mensajeras para dar con el propietario original y explicarle que su campeón de carreras ahora prefiere la vida tranquila con un kayakista irlandés.