El OVNI espiral que confundió a Nueva Inglaterra era solo un cohete

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Imagina la escena: estás tranquilamente en casa, o paseando a tu perro por Nueva Inglaterra, mirando al cielo nocturno, y de repente, ¡zas! Una espiral gigante, luminosa y misteriosa se dibuja en la oscuridad. ¿Un portal interdimensional? ¿La llegada de nuestros amigos del espacio? ¿Un nuevo y futurista OVNI? Pues no, amigos, la realidad, como casi siempre, es mucho menos ‘Expediente X’ y mucho más ‘ingeniería aeroespacial con un toque de física atmosférica’.

La noche del pasado martes, los cielos sobre Nueva Inglaterra se convirtieron en el escenario de un auténtico espectáculo luminoso que dejó a más de uno con la boca abierta y el móvil en mano. Desde Wilton, New Hampshire, hasta Bar Harbor, Maine, los testigos no daban crédito. Mike Moker, por ejemplo, lo vio desde su casa y, según sus propias palabras, pensó que «parecía la luz de un OVNI». No le culpes, Mike, ¡la forma era realmente de película! Incluso John Rock, desde Maine, se sumó a la perplejidad general. La verdad es que la imagen era para flipar: una especie de galaxia en miniatura girando y brillando en la negrura.

Pero antes de que empezaran a sonar las teorías conspiranoicas más locas o los fans de E.T. prepararan las toallas, la ciencia vino al rescate. El meteorólogo Joe Martinkovic, ni corto ni perezoso, desveló el misterio: ni aliens, ni puertas estelares, ni el vecino al que le ha dado por el tuning espacial. Lo que todos vieron era el rastro de un cohete. En concreto, el artículo original apunta al lanzamiento de un cohete Falcon 9 desde la lejana Guayana Francesa.

«¿Y cómo demonios un cohete lanzado desde tan lejos acaba haciendo espirales de luz sobre Nueva Inglaterra?», te preguntarás. ¡Buena pregunta! Aquí viene la parte chula de la ciencia. Cuando un cohete expulsa sus gases de escape durante su fase de propulsión, especialmente en las capas altas de la atmósfera, el combustible se expande y se congela rápidamente, formando un montón de diminutos cristales de hielo. Estos cristales, que no son más que residuos del ‘pedazo de estruendo’ que hace el cohete al salir, reflejan la luz del sol que, desde nuestra perspectiva en la Tierra ya de noche, aún ilumina esas altitudes. Y si a eso le sumamos la rotación terrestre, que hace que estos lanzamientos sean perfectamente visibles desde Nueva Inglaterra, la combinación es el cóctel perfecto para un espectáculo luminoso espiralado.

Este lanzamiento coincidió, según la información, con la puesta en órbita del satélite EarthCARE de la Agencia Espacial Europea (ESA) a bordo de un cohete de Arianespace, también desde la Guayana Francesa. Un detalle que añade más empaque a la historia. Así que sí, aquello que parecía un mensaje de una civilización avanzada era, en realidad, un satélite europeo buscando cuidar nuestro planeta, y de paso, regalándonos un show de luces.

Para que te hagas una idea, no es la primera vez que algo así ocurre. En 2023, la gente de Hawái también tuvo su propio ‘OVNI espiral’ cortesía de un lanzamiento de SpaceX. Así que la próxima vez que veas algo raro en el cielo, antes de llamar a Iker Jiménez, piensa: «¿Será un cohete?» Porque, muy probablemente, la verdad esté ahí fuera, pero sea mucho más terrenal y fascinante de lo que pensamos.