
En Glendale, California, parece que la delincuencia se ha vuelto sorprendentemente organizada, sobre todo si quien la comete tiene garras y un pelaje pardo. Michael Cernick, residente de la zona, pensaba que ya lo había visto todo respecto a sus vecinos osos. Vive cerca del Bosque Nacional de Ángeles, así que las visitas de fauna salvaje están a la orden del día. Lo normal es que estos animales vengan, revuelvan los cubos de basura como si estuvieran buscando un tesoro perdido y dejen un caos digno de festival rockero en la entrada. Pero no esta vez.
Gracias a su cámara Ring, Cernick pudo grabar la performance del que ya es conocido como ‘el oso más educado’ del barrio. El vídeo muestra al plantígrado acercándose sigilosamente a la acera. En lugar de liarla parda y esparcir los restos, el colega demostró tener modales. Abrió la boca, agarró una bolsa de basura de color negro —de las grandes, vamos— y se la llevó. Y cuando decimos ‘se la llevó’, queremos decir que se marchó tranquilamente, caminando a dos patas y sosteniendo el botín en su boca como si fuera un niño pequeño que acaba de robar galletas del tarro.
El dueño de la casa, Michael Cernick, comentó a la prensa que el oso se marchó con ese aire de ‘venga, que me voy antes de que me pillen’. Y es que la escena es oro puro: el animal no corre despavorido, simplemente pasea con su cena (o desayuno) a cuestas, demostrando una eficiencia que muchos repartidores de comida a domicilio envidiarían. Es la primera vez que la familia ve a un oso robar la bolsa entera sin despeinarla. Podríamos decir que ha cambiado el modelo de negocio: de ‘vandalismo gastronómico’ a ‘servicio de recogida de comida para llevar’. Un auténtico profesional del hurto organizado y limpio. Sin duda, un comportamiento que demuestra que, aunque sean animales salvajes, algunos osos valoran la comodidad y, sobre todo, no tener que limpiar el desaguisado después de la cena.
