
Imagínate que estás tranquilamente eligiendo los aguacates más maduros o debatiéndote entre dos marcas de cereales, y de repente… ¡zas! Te encuentras cara a cara con un oso. No, no es el principio de una broma ni un efecto especial de Hollywood, sino lo que vivieron los desprevenidos clientes y empleados de un supermercado en Arizona.
La escena, digna de un guion de comedia, tuvo lugar cuando un majestuoso oso decidió que ya estaba harto de la rutina del bosque y necesitaba un poco de civilización, o quizá simplemente le picaba la curiosidad por saber qué tal andaban de existencias de salmón fresco o si tenían miel en promoción. Sea cual fuera su motivación, el bicho peludo entró en el establecimiento como Pedro por su casa, dejando a su paso una mezcla de asombro y, seamos sinceros, algún que otro grito ahogado.
Uno puede especular si el oso estaba buscando la sección de frutas del bosque, la de carnes para un buen festín o si simplemente se había perdido y pensó que aquel pasillo infinito era un nuevo sendero hacia algún lugar interesante. Lo que sí es seguro es que su presencia convirtió una aburrida tarde de compras en una anécdota que, sin duda, los testigos contarán durante años en las cenas de Navidad. «Sí, sí, pero es que yo una vez vi a un oso eligiendo papel higiénico…»
Afortunadamente, esta aventura de «shopping» tuvo un final feliz y sin incidentes que lamentar. Los equipos de emergencia y las autoridades actuaron con la profesionalidad que la situación requería, logrando guiar al oso fuera del establecimiento y de vuelta a la naturaleza sin que nadie resultara herido, ni el personal, ni los clientes, ni el propio oso, que seguramente ahora tendrá una historia fascinante que contar a sus compañeros de la cueva.
Así que ya sabes, la próxima vez que vayas al supermercado, échale un ojo a los pasillos. Nunca se sabe qué tipo de «cliente» exótico puede estar buscando las ofertas de última hora. ¡En Arizona, hasta los osos tienen un ojo puesto en los chollos!
